jueves, 17 de diciembre de 2015

Preparar la huelga general y las puebladas para acabar con el ajuste de Macri


Macri viene de anunciar, Decreto de Necesidad y Urgencia mediante, la eliminación de las retenciones para las exportaciones de trigo y maíz, junto con una reducción de cinco puntos para la soja.
Esta medida, que reportará millones de dólares para los grandes productores sojeros, no afectará demasiado  a quienes siembran trigo, maíz y otros cereales, porque representan un porcentaje mínimo de la producción.
Tampoco beneficiará a los pequeños productores, que perderán mucho más de lo poco que ganarán debido a los aumentos de las máquinas y semillas, la caída de los precios internacionales de las materias primas  o comodities, la inflación y la devaluación.
Por estas razones, las medidas del gobierno no harán más que incentivar el proceso de concentración de la riqueza agrícola y ganadera, que gracias a Néstor y Cristina ya provocó la quiebra de miles de chacareros y empresarios medianos del sector.
La otra disposición que va en sintonía con la rebaja de las retenciones es la liquidación, aunque a medias y en plazos, del “cepo cambiario”, que llevará el dólar oficial a un valor entre los 14 y los 15 pesos.
Esta devaluación, que conlleva otra pérdida del poder adquisitivo de los salarios, será sostenido con un “colchón de dólares” provenientes de préstamos otorgados por entidades financieras internacionales y del adelanto de la liquidación de los granos, a razón de unos 330 millones de dólares diarios.
Los dueños de los grandes pooles sojeros recibirán a cambio de este “préstamo”, no solo el premio de la liberalización de las retenciones, sino la posibilidad de vender sus comodities con un dólar mucho más alto que el actual.
Macri, a decretazo limpio
Estas decisiones económicas, que aumentarán significativamente la ya exorbitante deuda nacional, le darían cierto aire y tiempo a Macri como para jugarse a imponer otras otros decretazos antiobreros y antipopulares durante las próximas semanas, aprovechando el receso parlamentario y las fiestas.
La “frutilla del postre” de la torta de los “decretos de necesidad y urgencia” fue la designación de los dos ministros de la Corte Suprema -Rosatti y Rozenkrantz-, que provocó la ira de Margarita Stolbizer, Julio Cobos, Gil Lavedra y un grupo importante de aliados de la UCR.
Quienes no hicieron demasiado para enfrentar esta política fueron los ex funcionarios y actuales legisladores del Frente Para la Victoria y del partido de Massa, que a pesar de sus críticas formales la dejaron pasar, demostrando la existencia de un pacto para facilitar el ajustazo.
Por esto mismo, la reunión de gobernadores convocada por Macri contó con la presencia de su totalidad, o sea los 24, entre ellos la mismísima Alicia Kirchner, que no desentonó con el resto a la hora de “dialogar amablemente” con el presidente y su comitiva.
Un sector del justicialismo encabezado por el gobernador de Salta Urtubey -que promueve la realización de elecciones internas dentro del peronismo- se inscribe en una línea mucho más colaboracionista que la del resto.
Sus dirigentes más encumbrados ni siquiera criticaron los primeros pasos antidemocráticos y ajustadores del macrismo. Algunos, como el ex gobernador Puerta -próximo embajador en España- directamente se sumaron a la nueva gestión.
Más roces que acuerdos
Más allá de la voluntad acuerdista de buena parte del kirchnerismo, el massismo y las primeras espadas de la burocracia sindical, como Hugo Moyano, la situación no es muy favorable para la concreción de pactos de gobernabilidad duraderos.
En primer lugar, porque la “torta” económica nacional se achicó tanto que lo que primará será una encarnizada pelea entre los monopolios y sus representantes políticos para conservar, aunque sea alguna de sus porciones más significativas.
Este proceso de concentración de la riqueza incentivará los enfrentamientos por el mercado entre los sectores de la burguesía que tiendan a ser desplazados, repercutiendo de manera directa en las filas de la burocracia, cuyos dirigentes trabajan para sus respectivas patronales.
La lucha en las alturas del poder tuvo su primera expresión dentro del oficialismo con el “portazo” pegado por Saenz, que se negó a integrar el ejecutivo, y con las declaraciones de los principales cuadros del radicalismo y la Coalición Cívica que repudiaron la designación por decreto de los jueces.
Esta crisis abierta, que debilita a Macri, va de la mano de otra más potente: la que está desarrollándose en el Frente Para la Victoria, donde varios gobernadores, legisladores e intendentes han salido a cuestionar el liderazgo de Cristina y Máximo Kirchner.
La combinación de ambas crisis provoca y continuará provocando el debilitamiento del régimen democrático burgués, siendo esta una de las razones que obligó a Macri a recurrir a medidas de carácter bonapartista para construir su poder político, que es exiguo y limitadísimo.
Huelga General contra el ajuste y los tarifazos
En este contexto, que incluye un crecimiento exponencial de la bronca contra los decretazos, los aumentos de precios y tarifas o los cortes de luz, la política de los revolucionarios no puede ser otra que la de impulsar la unificación de las luchas a través del Paro Nacional que enfrente y derrote al Plan del Gobierno y los Monopolios.
En ese sentido hay que promover la realización de asambleas de base y plenarios de delegados con mandato que les exijan e impongan a los dirigentes sindicales todo tipo de medidas de acción directa  pelear para exigir un bono o aumento de emergencia que repare lo perdido por la inflación durante estos días y contra los despidos.
Hay que derrotar las políticas de aumento de la productividad que reclamaron los empresarios, quienes quieren dar una vuelta de tuerca en la explotación y despedir a miles para recuperar la “competitividad” que el actual nivel de salarios y combatividad obrera no les garantiza.
Mientras se organiza por abajo y se lo reclama por “arriba” el Paro General, los luchadores/as tienen apoyar decididamente al conflicto obrero más emblemático de la actual situación, el de Cresta Roja, haciendo realidad la consigna de que ¡Si ellos ganan, ganarán todos los que luchan contra el ajuste! 
La marcha del lunes 21 a la Plaza de Mayo, convocada por el cuerpo de delegados y la asamblea de Cresta Roja será una excelente oportunidad para concretar un gran acto de solidaridad obrera al servicio de esta heroica lucha que ya lleva casi dos meses de duración.
Una política democrática consecuente
Los socialistas repudiamos los “decretazos” del gobierno de Macri, denunciándolos como un atropello al funcionamiento de los órganos democrático burgueses que desde el gobierno y la oposición dicen defender.
Un paso, que de profundizarse llevará al cuestionamiento e intento de liquidación de las libertades democráticas que la clase trabajadora y el pueblo ha recuperado después de años de durísimas peleas contra las dictaduras y otros gobiernos.
Sin embargo no podemos caer en una línea de defensa y fortalecimiento de las instituciones del régimen, como han planteado desde el PO y el PTS, cuyos dirigentes salieron a reclamar la “apertura de sesiones extraordinarias”, o sea que funcione esa cueva de bandidos que no resolverá nada.
Si los decretazos ocurrieran en el marco de un avance de la derecha fascista y el retroceso de las luchas, la política del PO y el PTS tendría sustento, ya que habría que defender con uñas y dientes los resquicios más progresivos y democráticos que nos brinda la realidad, como el funcionamiento parlamentario.
Sin embargo todo esto acontece en un período de ascenso y cuestionamiento de buena parte de las masas de esas mismas instituciones, que son vistas como las responsables del ataque contra los derechos, el salario y las conquistas obreras.
Los revolucionarios debemos incentivar ese proceso, jugándonos a socavar los pilares de la institucionalidad capitalista, impulsando la política democrática más consecuente, que hoy por hoy pasa por llamar a la lucha extraparlamentaria, mediante la huelga general y las puebladas, para derrotar el Plan de Ajuste, Saqueo y Represión de Macri.

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