lunes, 26 de octubre de 2015

Derrota del gobierno, más crisis en las alturas y avance de la izquierda

La mayoría de los trabajadores y el pueblo le dio la espalda al gobierno, utilizando el “voto castigo”, que tuvo su expresión más espectacular en la provincia de Buenos Aires, donde el candidato más recalcitrante del kirchnerismo -Aníbal Fernández- perdió de manera estrepitosa.

¡Buena parte de las masas, para castigar a la derecha que gobierna, optó por una lista de la derecha opositora! Por esa razón, los socialistas no apoyaremos ni a Macri ni a Scioli en la segunda vuelta o balotaje, sino que llamaremos a votar en blanco, a no votar o a anular el voto.

Sin embargo el resultado no significó un fortalecimiento del régimen, ya que la división de los capitalistas en tres listas atenta contra la consolidación de un “mando único” con autoridad y poder suficientes para consumar la tarea que le reclaman los monopolios: derrotar la resistencia obrera para profundizar un ajuste aun más duro que el actual.

En ese contexto la izquierda hizo una elección muy buena. No solo porque obtuvo un millón de votos para diputados y cerca de 800.000 para presidente, sino principalmente porque la campaña ubicó al FIT como la única fuerza que defiende y continuará defendiendo a los trabajadores. 

En ese sentido, las direcciones del PO, PTS e IS tendrán que transformarlo en algo más que una alternativa electoral: una herramienta que impulse las luchas y se juegue a coordinarlas para construir desde las bases la Huelga General que hará falta para acabar con las políticas antiobreras del próximo gobierno capitalista.

La debilidad de los de arriba y la consolidación del Frente de Izquierda como fuerza nacional constituyen un marco más que propicio para avanzar en ese sentido.

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