viernes, 5 de junio de 2015

Aceiteros, paro nacional…¡Ni una menos! Un salto de calidad en las luchas obreras y populares

La ruptura del techo salarial producida por la lucha de los compañeros aceiteros, que hicieron un paro por tiempo indeterminado, piquetes, asambleas para resolver todo y le impusieron la amenaza del paro indefinido a la CGT San Lorenzo, se dio en el marco de otro acontecimiento fenomenal: la movilización de miles de mujeres que ganaron las calles repudiando la violencia en general y los femicidios en particular.

Las principales plazas de todo el país fueron copadas por una multitud de mujeres, acompañadas por hombres y niños/as, reclamándoles a las instituciones del estado capitalista patriarcal dirigido por Cristina -y ausente en todos estos casos- que se hagan cargo.

Tan grande fue la movilización que varios de los principales representantes del gobierno -Randazzo, Sabattella, Filmus, Abal Medina, etc.- se pusieron al frente de una columna organizada por La Cámpora y el Movimiento Evita, para intentar diluir su responsabilidad. ¡Sin embargo, las masas movilizadas los acusaron directamente de los crímenes!

Ni el aparato del estado ni el de todas las organizaciones solidarias con Cristina y los suyos lograron hacer pie el día del ¡Ni una menos!, ya que se toparon con una de las acciones más importantes y masivas de la historia de la clase obrera y el pueblo de nuestro país.

No es casual que semejante demostración se haya dado a pocos días de la huelga general organizada en Mahabad -la región kurda de Irán- para protestar contra el femicidio de una joven empleada de un hotel, que se suicidó para evitar ser violada por un agente de los servicios secretos de ese país.

Tampoco es casual que las luchas contra los asesinatos de mujeres coincidan con el avance cualitativo de las peleas que están dando los trabajadores y los pueblos de diferentes regiones del planeta, como la que vienen de protagonizar en la ciudad de Baltimore, EE.UU., contra el “gatillo fácil” de Obama o las paralizaciones de las fábricas automotrices de Turquía.

En ese sentido, lo que acaba de suceder es la expresión de un nuevo salto de calidad en la Situación Revolucionaria Inédita que recorre al mundo y que tiene a su vanguardia a los compañeros y compañeras de las milicias de autodefensa -YPJ e YPG- del Kurdistán, que están enfrentando con sus armas al Estado Islámico y a cuatro regímenes diferentes: Siria, Irán, Irak y Turquía.

Esta realidad volverá a manifestarse en la Argentina con la huelga general del 9 de junio convocada por la burocracia sindical. ¡Los dirigentes traidores se pusieron a la cabeza porque son conscientes de que si no lo hacen van a ser desbordados por las bases que dicen representar, las mismas que marcharon multitudinariamente el 3 de junio a lo largo y a lo ancho del país!

El “desborde” de los “cuerpos orgánicos” es la tarea que tienen que impulsar los/as luchadores/as, organizando lo conflictos en todas las oficinas, fábricas, escuelas, universidades y empresas, explicando que hay que ¡Tomar el ejemplo de los aceiteros y las mujeres que se autoorganizaron!

Los paros convocados por la burocracia deben ser aprovechados, ya que constituyen una excelente oportunidad para centralizar los reclamos y pegarle fuerte al gobierno y las patronales.

Pero el objetivo que se tienen que proponer los/as activistas tiene que ser mucho más audaz. Para eso, después del 9 hay que seguir uniendo las luchas, pasando por encima de los diques de contención de las conducciones traidoras y construyendo pacientemente las coordinadoras por empresa o región.

Estos organismos, que deben incorporar en su programa la lucha contra la violencia hacia las mujeres, servirán para dar mejores batallas por las reivindicaciones obreras y populares insatisfechas, derrotar definitivamente al gobierno y abrir el camino para la construcción del único gobierno en condiciones de superar la crisis capitalista, el de los socialistas.


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