domingo, 10 de agosto de 2014

El nuevo default, un 2001 en cámara lenta. ¡No hay que pagar un peso de la deuda...!

En diciembre de 2001 el Estado Nacional no podía pagar de ninguna manera los 120.000 millones de dólares en default. Luego de años de “recuperación económica” en junio de 2014 se vuelve a caer otro proceso de cesación de pagos, pero esta vez por solo 1500 millones.  

Mientras desde La Cámpora aplauden a Kicillof la recesión de tres trimestres consecutivos, la inflación del 40% anual y un déficit fiscal galopante constituyen las espuelas del ajuste súper estructural que Cristina pretende descargar sobre la población.  

La clave del conflicto

La sentencia del Juez Griesa a favor de los Holdout -tenedores de Bonos que quedaron fuera del canje realizado por Néstor Kirchner y el ex ministro Lavagna- apenas el 6,3% de todos los bonistas están obligando al Estado Argentino al pago al 100% de esos papeles. 

Por ello la cláusula RUFO -en inglés significa derechos hacia futuras ofertas- que figura en el Decreto 1735/04 se ha transformado en una Espada de Damocles sobre el plan financiero del gobierno.  

Dicha norma advierte que si el gobierno acuerda con los Holdout un pago superior al acordado con los Holdin -los tenedores de Bonos que acordaron- el 93,7 de los bonistas quedan habilitados para exigir el Pari Passu -trato de igual forma- al Estado Argentino. De cumplirse esta regla se incrementará la deuda de manera fenomenal. 

El decreto que permite semejante robo –por el cual se cerraron los acuerdos de quita de deuda de 2005 y 2010- fue redactado por Roberto Lavagna cuando era Ministro de Economía de la presidencia de “El Néstor”.  

En caso de negárseles dicho trato igualitario, los Holdin utilizarán el Pari Passu para recurrir a los mismos tribunales neoyorquinos reclamando un monto que treparía  instantáneamente a unos 23.000 millones de dólares y, según quién haga la cuenta, la cosa podría ir de mal en peor.  

La cláusula fue redactada con la intención de concitar en los bonistas confianza de cobro, pero entre ellos se hallan los fondos NML Elliott y Aurelius quienes casualmente no firmaron los acuerdos, llevaron sus pleitos ante los tribunales de Nueva York y como era de esperarse, ganaron.

La interna Kirchnerista 

La crisis disparada por el fallo Griesa acentuó la crisis política interna del kirchnerismo. Por eso Kicillof jugó hasta último momento con las expectativas de Carlos Fábrega -Presidente del BCRA- y del jefe de gabinete Jorge Capitanich. 

Estos, a instancias del secretario legal y técnico Carlos Zannini se lanzaron a concretar un acuerdo con Adeba -Asociación de Bancos Argentinos- para que juntaran unos cientos de millones de dólares, presentándose ante los tenedores de los Bonos bajo sentencia de pago, para comprárselos y evitar el default.  

Sin embargo sobre la marcha, el Ministro denunció que la “operación nacionalista” era una maniobra de Adeba para posicionarse posteriormente como deudor del Estado Argentino. ¡Ni descabellado ni inesperado, sobre todo viniendo de conocidos buitres nativos que desde hace años son amigos de los Kirchner! 

Uno de los actores principales de este intento de salida era el Banco Macro, que teniendo la mayor cantidad de bonos en dólares de la deuda Argentina se regocija con la suba de los mismos frente a cada devaluación. 

Frente a todo lo que está pasando la indignación de Cristina no es más que una cortina de humo organizada desde Balcarse 50 para engañar a algunos desprevenidos mostrándose como una presidenta que se ha puesto “firme” frente a los poderes monopólicos.  

No obstante lo que está haciendo es ganar tiempo para poder seguir pagando como siempre: apelando a las reservas del Banco Central, al saqueo de los fondos jubilatorios y al durísimo ajuste que está en curso. ¡Estos recursos nunca escandalizaron a ninguno de los Nac&Pop que lucran a escarapela en pecho en cada acto oficial! 

Un cambio “estratégico” 

Mientras Kicillof -transformado en abanderado de los intereses nacionales- bloquea la maniobra de Adeba se prepara para aceptar otras variantes, como la compra de la misma deuda por parte de bancos internacionales -Citibank, JP Morgan, HSBC- (¡Chan!).

Sin embargo “se terminó su cuarto de hora” y el default ya se ha instalado en cualquiera de los indicadores de la economía local achicando el margen de las maniobras de Kicillof y Cristina. ¡Lo único que se puede esperar de estos “pagadores seriales” es un crecimiento de la deuda y de las penurias para la clase trabajadora y el pueblo, que provendrán del mismo!

En el actual proceso de Revolución Social en marcha, los trabajadores debemos negarnos a seguir pagando los platos rotos de una crisis que nunca provocamos, diciendo ¡Basta de pagar las deudas que otros crearon… que esos fondos se queden en el  país para garantizar las demandas insatisfechas de los de abajo! 

Hay que impulsar la realización de una Huelga General y un Plan de Lucha que impongan Asamblea Constituyente Soberana con poder político para que entre todos los trabajadores y el pueblo discutamos y resolvamos el programa del gobierno que se necesita para salir de esta situación, o sea para derrotar el plan de ajuste de Cristina.  

El filo revolucionario es el NO pago de TODA la deuda externa. Esta consigna será, en la medida en que la tomen amplios sectores de las masas, el comienzo de la ruptura de las cadenas de la dependencia con los imperialistas y el punto de apoyo en la perspectiva de construir un Gobierno de los Trabajadores y el Pueblo, que es la manera más concreta de lograr que la crisis la paguen los capitalistas.

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