martes, 11 de febrero de 2014

Esto no va más, hay que derrotar al gobierno con la Huelga General e imponer una Asamblea Constituyente para que el pueblo decida qué "modelo" de país es necesario construir



Esto no va más, hay que derrotarlos con la huelga general

El Papa Argentino, Francisco Bergoglio, acaba de citar a una reunión de “urgencia” en el Vaticano al gobierno, empresarios y burócratas sindicales. Es que la máxima autoridad espiritual del capitalismo está muy preocupada por la situación de su país, que marcha, inevitablemente, hacia una explosión social de características inéditas.

Es el propio gobierno el que fogonea esta perspectiva, ya que con la mega devaluación y el ajuste tremendo que está llevando adelante, provoca y provocará el desarrollo de luchas cada vez más intensas y radicalizadas contra el plan de Ajuste y Saqueo que aplica al servicio de los monopolios imperialistas.

Al gobierno se le acabó cuerda; por un lado porque ya no cuenta con una situación favorable a nivel internacional y, por el otro, porque se han gastado los últimos pesos provenientes de las arcas estatales y jubilatorias, con los cuales pagaron los intereses de la deuda externa y los subsidios a las multinacionales, que continúan arrasando las riquezas del país sin prácticamente ningún control por parte del gobierno y los organismos pertinentes.

En ese contexto, todos los dirigentes capitalistas -tanto oficialistas, como opositores-, los burócratas sindicales y los jerarcas de la Iglesia coinciden en que a los de arriba no les queda otra que tirarle el fardo de la crisis a la clase trabajadora y a amplios sectores de las clases medias, mediante una rebaja salarial significativa y cientos de miles de despidos.

Lo que están discutiendo -y que provoca diferencias entre ellos- no es esta política, sino la manera de llevarla a la práctica, ya que todos le tienen terror a la reacción de los de abajo, quienes pelearán duramente a brazo partido para evitar situaciones trágicas como las de 2001. ¡Los trabajadores y el pueblo tienen memoria política y no están dispuestos a perder sus puestos de trabajo, conquistas y poder adquisitivo!

La izquierda y los luchadores debemos asumir esta realidad, planteándoles con claridad a las bases obreras y populares que no habrá ninguna salida a la actual crisis sin emprender la gran lucha que ameritan las actuales circunstancias: ¡Hay que organizar una poderosa huelga general a favor de las reivindicaciones más sentidas, pero también para derrotar al Plan de Ajuste y Saqueo del gobierno!

Para eso hay que impulsar asambleas en todos los lugares de trabajo y plenarios de delegados, desde los cuales se les exija -e imponga- a los dirigentes de los sindicatos y las centrales obreras la convocatoria de un Paro Nacional y un Plan de Lucha, como así también el llamado a un Congreso de Bases de las CGTs y CTAs en donde se discuta la continuidad de la lucha y una salida política a la actual crisis.

¡Hay que derrotar a Cristina e imponer una Asamblea Constituyente!

La huelga general -además de levantar las reivindicaciones esenciales de las bases- debe formar parte de un Plan de Lucha, cuyo objetivo sea terminar con este gobierno e imponer una salida democrática, para que los de abajo resuelvan qué país hay que construir.

¡El pueblo tiene que decidir si continuamos padeciendo las miserias del capitalismo, a través de sus respectivos agentes y planes, o rompemos las cadenas de la dependencia y ponemos en pie un país verdaderamente libre y soberano, mediante la única política capaz de llevar adelante estos objetivos: la de los socialistas revolucionarios!

Para eso no proponemos un golpe de estado ni la convocatoria a nuevas elecciones, sino la puesta en marcha de un mecanismo previsto por la Constitución, la Asamblea Nacional Constituyente -Libre y Soberana- en el cual se resuelve algo más importante que el simple cambio de gobernantes: ¡La discusión del “modelo” de país que hace falta para superar la crisis!

En esa instancia propondremos la necesidad de dejar de pagar la deuda externa para financiar un plan de reactivación de la industrial nacional -controlado por sus trabajadores-, la nacionalización de la banca y del comercio exterior para romper con la dependencia con los grandes bancos y monopolios, la reforma agraria, la reestatización de las privatizadas y otras medidas al servicio de la liberación nacional y social, como así también el gobierno de los únicos interesados en aplicarlas: ¡El de los trabajadores y el pueblo pobre!

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