viernes, 1 de noviembre de 2013

Después de la paliza electoral... derrotémoslos con la unidad de las luchas ¡Transformemos la jornada del 20N en Paro Activo!

Eran las últimas horas del domingo 27 de octubre y, frente al local del Partido Obrero que hizo las veces de ¨bunker electoral¨ del FIT, se alzaban las voces de jóvenes y viejos militantes entonando, con miradas eufóricas y los pechos henchidos, las estrofas de la Internacional, el himno que unifica a los revolucionarios de todo el mundo.

Este era el corolario de una jornada histórica, en la cual el trostkismo logró alzarse con  alrededor de 1,15 millones de votos en todo el país, permitiéndole enarbolar las banderas de lucha de la clase obrera dentro de ese símbolo de la decadencia del régimen burgués y semicolonial de nuestro país, que es el Congreso Nacional.

Este hecho fenomenal no responde a un boom electoral, consecuencia de una poderosa campaña de marketing adornada con millones de pesos, como las de Massa, Macri o el kirchnerismo, sino a la creciente necesidad de la clase obrera, los sectores medios y las barriadas más humildes, de contar con una herramienta para enfrentar el brutal ajuste inflacionario y el colapso de los servicios públicos -llámese transporte, educación, salud, seguridad etcétera y etcétera-, a los que nos someten el gobierno, las multinacionales y el resto de la oposición patronal.

Fueron, precisamente, las luchas sostenidas por los trabajadores las que, golpeando al modelo entreguista de Cristina, permitieron este triunfo que ahora volverán con renovadas fuerzas y ambiciones. Un síntoma de estos han sido las sendas puebladas que protagonizaron, por un lado la comunidad boliviana de Villa Celina y, por el otro los vecinos de José León Suárez, que tras sufrir años de brutalidad policial y gatillo fácil, se trabaron en un combate feroz contra los organismos de seguridad, apedreando comisarías, incendiando patrulleros y cortando calles y autopistas.

Este es el verdadero estado de las cosas. Por eso y a pesar de los festejos exagerados del macrismo, de Pino, Lilita o el socialismo trucho de Binner y los gritos desorbitados de Boudou, todos ellos son perdedores. Es que las elecciones, lejos de frenar el espíritu combativo de las masas, constituirán un motivo más de bronca y decepción, porque quienes gobiernan continuarán aplicando las mismas recetas antiobreras y antipopulares que antes. 

Ninguno de los ganadores, tanto del oficialismo K, como de los demás oficialismos provinciales “opositores”, frenarán el precio del pan, que ya subió a más de 27 pesos el kilo, ni acabarán con la creciente desocupación, el aumento exorbitante de los precios o el saqueo indiscriminado de los recursos, que están perpetrando las grandes empresas imperialistas en vastas regiones del país.

Quienes están muy atentos a este cambio de humor de las masas, son los burócratas sindicales, como Moyano de la CGT y Micheli del CTA, quienes, para tratar de posicionarse, luego de la vergonzosa derrota que sufrieron integrando las listas de De Narváez, Lozano y compañía, han convocado a una jornada de lucha para el próximo 20N.

Ambos, junto a otros dirigentes traidores, tratarán de reeditar lo que hicieron con otro 20 de noviembre, hace apenas un año, cuando después de la única gran huelga que paró el país en 10 años de kirchnerismo, levantaron campamento y negociaron salarios a la baja, dejando a pie a los trabajadores que cumplieron el paro nacional a lo largo y a lo ancho del país.

Estos dirigentes de cartulina, que hacen la vista gorda frente a los ataques contra los maquinistas del Sarmiento y los petroleros de Las Heras, quieren distraer al movimiento obrero con medidas tibias y limitadísimas ¡Justo ahora, cuando el gobierno, que está de rodillas y pidiendo la escupidera, está para el cachetazo!

¡Sin embargo, a pesar de las intenciones de esta gente, que nos tiene acostumbrada a no llevar nunca hasta el final ninguna lucha, debemos aprovechar la jornada que convocaron, para transformarla en otra cosa: un verdadero Paro Activo Nacional, que sea el inicio de un Plan de Lucha en serio, mediante el cual se derrote al gobierno y su plan de ajuste y saqueo y se impongan las demandas más sentidas de la clase trabajadora y el pueblo.

Para esto, desde las asambleas obreras y populares y las reuniones de activistas en todas las fábricas, empresas, oficinas, universidades y escuelas, tenemos que exigir e imponer un mecanismo, mediante el cual las bases puedan expresarse y votar las medidas de lucha que se necesitan para estar a la altura de las circunstancias. Ese mecanismo, el Congreso de Bases de los sindicatos y las centrales obreras, debe ser un objetivo crucial que se propongan los luchadores y las luchadoras.

La izquierda, particularmente el FIT, que viene de lograr un triunfo enorme en estas últimas elecciones, ubicando a tres diputados nacionales en el Congreso y a varios legisladores provinciales y concejales, debe ponerse a la cabeza de la exigencia de este Congreso de Bases y de cambiarle el contenido a la jornada del 20N, construyendo, desde los lugares que influencia, el Paro Activo Nacional.

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