jueves, 28 de noviembre de 2013

Capitanich... el nuevo capitán del ajuste

Capitanich junto a Gerardo Martínez, el ex agente de la dictadura... siempre cerca del poder


No fue la salida de “patota” Moreno del gobierno la que frenó la caída del MERVAL, el índice de la escuálida bolsa de valores, sino el anuncio de que la Argentina le retribuirá a Repsol más de 5 mil millones de dólares por la expropiación de las acciones de YPF. 

Es que tras la derrota electoral, los grupos concentrados y monopólicos de nuestro país dudan de que el gobierno pueda frenar la fuga de dólares y reducir los costos  laborales. Por esto, para llevarles tranquilidad a los mercados, Cristina cambió a su gabinete y puso a la cabeza del mismo al ex Gobernador del Chaco, Jorge Capitanich, un representante del peronismo ortodoxo, un reaccionario que supo gobernar su provincia con puño de hierro.

Apenas asumió, el nuevo Jefe de Gabinete, el nuevo capitán del ajuste realizó varias declaraciones y organizó distintas reuniones. Uno de estos cónclaves fundamentales, fue el que mantuvo con los dirigentes sindicales de las CGT y CTA oficialistas. 

Allí les reclamó a los traidores Gerardo Martínez de la UOCRA y Hugo Yasky del CTA, que tengan una gran cuota de “responsabilidad” a la hora de discutir salarios en las próximas paritarias. Obviamente, este pedido significa que acepten aumentos de sueldos por debajo de la inflación, mediante un piso del 20%.

Esta receta, junto al aumento del 8% en los combustibles, el incremento de las tarifas de luz, gas y agua y la liquidación del poder adquisitivo, a través del  impuesto más perverso de todos -el inflacionario-, es el verdadero “plan” económico de Capitanich, Kiciloff, Cristina y compañía. 

La “profundización del modelo”, que declaman, no es más que intensificarles el  ajuste a los que menos tienen y terminar de rifar los recursos, de manera de garantizarle el pago de la deuda externa -cada vez más grande e impagable- a los banqueros imperialistas. Esta política significa garantizarles la “rentabilidad” suficiente a las empresas monopólicas, que saquean el país. 

Tan desesperados están en conseguir dólares frescos para las multinacionales, que se matan por “hacer los deberes” que les impuso el imperialismo, como condición para volver a pedir crédito a los usureros internacionales.

Esta es la razón por la cual indemnizarán a Repsol con más de 5 mil millones de dólares por las sobras de YPF, aceptaron el monitoreo del FMI y les pagarán a las multinacionales los juicios truchos que estas les ganaron al Estado argentino en el CIADI.

Con Capitanich, Kiciloff y los burócratas más recalcitrantes, el gobierno se jugará a avanzar en la implementación de su Plan de Ajuste, Saqueo y Explotación, incentivando como contrapartida, el desarrollo de grandes luchas obreras y explosiones populares, como la que sucedió en Neuquén apenas firmaron el acuerdo YPF/Chevrón.

Construir la Huelga General

Por primera vez en años la izquierda trotskista se ubica en un lugar excepcional para agitar e impulsar la necesidad de la huelga general y el Argentinazo, las únicas herramientas capaces de derrotar al gobierno e imponer un aumento general de igual valor a la canasta familiar -indexable con respecto a la inflación-y el freno a los despidos y suspensiones.

Los dirigentes obreros del PO, PTS e IS -Frente de Izquierda- deberían ponerse a la cabeza de la exigencia de un Plan de Lucha Nacional, convocado por las CGTs y CTAs, con paros, asambleas y piquetes.

Los plenarios del activismo combativo, como los que se desarrollan alrededor de Kraft y el SUTNA, pueden ser el puntapié inicial de esta política, tan urgente a las necesidades de nuestra clase, resolviendo la convocatoria de cientos de asambleas de base en las fábricas, escuelas, barrios y dependencias públicas.

Desde allí hay que resolver la exigencia a los sindicatos y centrales obreras del Plan de Lucha y jugarse a imponer un Congreso Nacional de delegados de base, para darle fuerza y continuidad a la pelea contra la inflación y los tarifazos.

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