domingo, 22 de septiembre de 2013

Deuda Externa... cada vez más endeudados, cada vez más pobres

El 30 de septiembre la Corte Suprema de Justicia estadounidense podría ordenarle a la Argentina que le pague a los fondos buitres NML, Aurelius y otros, la suma de 1.300 millones de dólares, más intereses, tal como indica el fallo del juez Griesa de Nueva York, y que fuera ratificado por la Cámara de Apelaciones yanqui en agosto pasado.

Si la demanda iniciada por los fondos buitres se hubiera realizado en tribunales argentinos, la justicia habría entendido que, al aceptar la mayoría de los acreedores una quita (cerca del 96% de los bonistas), el canje de deuda es perfectamente legal y por lo tanto no habría sustento para la demanda.  

Pero con la decisión del gobierno kirchnerista de respetar la justicia yanqui, nuestro país resigna soberanía a manos de Estados Unidos y acerca a Argentina al degradante status de colonia.

Con los Kirchner…. más dependencia

Cuando en diciembre de 2005 Néstor Kirchner anunciaba la cancelación de la deuda con el FMI en un solo pago de casi 10 mil millones de dólares, entre varias frases que iluminaron su exultante discurso, dijo que la cancelación permitía a Argentina adueñarse ¨de las herramientas para construir nuestra autonomía¨ y ¨ganar libertad¨.

Sin embargo, lejos del barniz patriótico con el que pretendió disfrazar la entrega, el pago significó la legitimación ¨nacional y popular¨ de una deuda fraudulenta, pensada e instrumentada por Estados Unidos como herramienta de sometimiento a los países del tercer mundo, que fue pagada religiosamente por gobiernos militares y constitucionales, neoliberales y progresistas de la Argentina.

Por eso el pago al FMI primero y luego el llamado ¨desendeudamiento¨ durante el gobierno de Cristina, se trataron de formas ingeniosas de disimular la asfixiante situación en que se encuentra nuestro país, encadenado a una deuda impagable y sometido no ya a organismos supuestamente multilaterales, como podrían ser el FMI o el Banco Mundial, sino lisa y llanamente al estado yanqui.

Si consideramos la evolución de la deuda externa en el período 2001-2013, veremos que en 2001 ascendía a 145 mil millones de dólares y que de 2003 al 2013, el período de los ¨pagadores seriales¨ como bien graficó Cristina, se pagaron 173 mil millones. Sin embargo, a pesar de la enorme cantidad que se pagó, la deuda en vez de disminuir, creció.

Así lo manifiesta un informe del licenciado en Finanzas Públicas, Héctor Luis Giuliano, titulado “Deuda para Todos: Deuda Pública Nacional”, donde se indica que la deuda argentina trepa a los 346 mil millones de dólares (MD).

Ello corresponde a deuda pública directa del Estado Central por 194.000 MD, intereses a pagar hasta el 2075 por 72.300 MD, deuda no registrada por 41.300 MD, deuda indirecta por 21.200 MD y deuda de provincias y municipios por 17.700 MD. No se incluye las deudas contingente por juicios contra el Estado estimada en 20.500 MD.

Morir pagando o dejar de pagar para crecer

En su momento Néstor Kirchner explicó que la Argentina debía crecer para pagar la deuda lo que, además de convalidar la entrega, resultó una mentira. Lo que el kirchnerismo debió decir es ¨vamos a morir pagando¨, si no es inexplicable por qué Cristina destinará 10 mil millones de dólares en reservas del Banco Central para cancelar deuda a vencer en 2014, cuando a todas luces los números de la economía están en pleno retroceso.

Sin ir más lejos, las reservas del Central reflejan la debacle. En enero de 2011 las reservas llegaron a su máximo histórico de 52.654 millones de dólares, y desde entonces disminuyeron hasta los 35.231 millones actuales. 

Después de que el Congreso vote el presupuesto 2014 y apruebe el pago de deuda con reservas, estas caerán a 25 mil millones, muy cerca de los 15 mil millones que había en el Central en vísperas del argentinazo del 2001.

Es imposible seguir pagando la deuda externa sin llevar a la Argentina nuevamente a la bancarrota, si queremos tener la oportunidad de recuperar nuestra independencia económica y política debemos empezar por dejar de pagar la deuda externa y romper definitivamente los acuerdos y tratados denigrantes firmados por la dictadura y los gobiernos radicales y peronistas que le sucedieron. Esos pactos nos someten a la justicia yanqui y a sus empresas, como vimos hace poco con el acuerdo YPF-Chevron.

La crisis de los de arriba y el giro a la izquierda de los sectores obreros y humildes, permite que amplios sectores de masas tomen en sus manos esta tarea libertadora, que nos permitirá conquistar la definitiva independencia de toda dominación extranjera.

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