jueves, 9 de mayo de 2013

Balance: la actuación de la izquierda en la huelga de ATEN

El balance de la huelga docente de Neuquén continuará discutiéndose durante mucho tiempo, debido a la extensión e importancia política que adquirió esta gran pelea. Con más razón si se considera que terminó en una derrota.

Los/as  luchadores/as tendremos que examinar críticamente lo actuado, para sacar conclusiones que nos sirvan para organizar mejor las próximas luchas contra el ajuste de Cristina y sus gobernadores.

En ese sentido habrá que analizar el papel de los partidos de izquierda, ya que tienen un gran peso dentro de la dirección de ATEN y el FURA  (el frente de 15 agrupaciones, entre ellas La Colorada) que ganó el sindicato en diciembre de 2012.

Durante los 58 días que duró la lucha, algunos de ellos, como PTS y POR, se opusieron (aunque con muchas vacilaciones) a las mociones derrotistas de la mayoría de ATEN, conformada por la Naranja, la Rosa, el PSTu, el MST, el PCR, la Ámbar y la Azul.

Los/as activistas de estos partidos, junto con los compañeros y compañeras de la Colorada y Convergencia Socialista llamaron a votar en contra de estas propuestas, por ejemplo cada vez que mocionaban “cambiar la modalidad”, rebajar el pliego de reclamos o, directamente levantar la huelga.

En cambio el PO, después de haber defendido la posición mayoritaria, casi al final del conflicto terminó reacomodándose, debido a que el grueso de los asambleistas de capital cuestionaron muy duramente a su principal dirigente, Patricia Jure.

En el caso de Izquierda Socialista (la Fucsia de Angélica Lagunas) que desde el inicio estuvo en contra del plan de lucha planteando que no existían condiciones para sostenerlo, en el último tramo de la huelga se opuso a levantarla.

Todas estas agrupaciones terminaron rechazando la aceptación del acta que impuso la mayoría el 24 de abril, luego de maniobrar burocráticamente el mandato de las asambleas en el plenario de secretarios generales de Zapala: rechazo unánime del acta, con 7109 votos por la continuidad contra una minoría de 4728 por levantar.    

Sin embargo, ninguna salió a denunciar con claridad esta enorme agachada. Por el contrario, le pusieron paños fríos, criticando tibiamente lo acontecido y llamando a la unidad de ATEN, como si esta estuviera en riesgo debido al cuestionamiento a los dirigentes.

El PO y el PTS contra los activistas

Los dirigentes de PO y del PTS, en lugar de trazar una raya con los dirigentes de la mayoría, salieron a pegarle a los/as centenares de activistas, compañeras/os de base y agrupaciones, como la Colorada.

Con sus descalificaciones intentaron ubicar a los críticos (la mayoría de los cuales votaron al FURA) en el mismo bando de la Celeste o la Naranja de Aguirre.

Esta actitud constituyó un golpe bajo contra quienes, después de sostener activamente el plan de lucha, manifestaron su indignación por la entrega de la huelga. Veamos la declaración de Patricia Jure del 2 de mayo en el periódico Prensa Obrera:

“...promovieron además una acción violenta, reaccionaria y macarthista contra Aten recuperada por los sectores combativos y la izquierda, al extremo de pintar las paredes del sindicato y manifestarse frente a la Casa de Gobierno con una columna que igualaba a la conducción de Aten con la burocracia de Moyano y Pedraza, y no denunciaba a la burocracia yaskysta y michelista que aisló la gran lucha que nuestro sindicato llevó a cabo… Hay que seguir de largo de este faccionalismo antiobrero, que apunta contra el propio sindicato…” (Patricia Jure, Prensa Obrera, 02/05/13)

El PTS declaró algo parecido en su prensa número 519, desautorizando a quienes caracterizamos una agachada de la mayoría: “estuvieron muy mal aquellos que acusaron a la dirección de entregar la lucha …llegando incluso a mostrar las diferencias internas en frente de la Casa de Gobierno en la movilización del 18 de abril y también en la movilización del 24 de abril”.

A pesar de que ninguna de estas organizaciones llegó al extremo de decir que el “acta había sido un triunfo”, como declaró el secretario adjunto de ATEN Demián Romero - del Frente Indigo y del PSTu - cubrieron “por izquierda” la capitulación de la mayoría.

Por eso no fue casualidad que una semana después de levantada la huelga, con la excepción de la Fucsia, todos estos partidos hayan convocado al acto del Primero de Mayo junto a la mayoría de la conducción de ATEN, los burócratas de la CTA y ATE que aislaron el conflicto y los dirigentes de Zanón.

Este acto constituyó una demostración de seguidismo político y a contramano del sentimiento del conjunto de los/as docentes. Un evento que le sirvió a la burocracia para lavar sus trapos sucios frente a un público muy reducido (no más de 200) casi en su totalidad compuesto por militantes y simpatizantes de los partidos de izquierda.   

Llamar a las cosas por su nombre es una obligación

Estas organizaciones se niegan a llamar a las cosas por su nombre. ¡En primer lugar, que las derrotas son derrotas! Y en segundo, que esta no respondió a causas “naturales” ni a la falta de combatividad de la base. ¡Sino a la política de la mayoría de la conducción del gremio!

La huelga se perdió porque no se consiguió ni un solo punto del pliego por el que se salió a pelear; además de perderse los días caídos. La mayoría de la Comisión Directiva es responsable de este resultado porque se negó a preparar la huelga como una verdadera “guerra” contra el techo salarial y el impuesto a las ganancias de Sapag y Cristina.

Por esa razón, de entrada estuvieron en contra de lo que desde la Colorada y CS denominábamos “cavar trincheras”, que significaba organizar un fondo nacional y provincial de huelga, piquetes de convencimiento para recorrer escuelas y dependencias estatales y una línea de radicalización progresiva.

Las organizaciones de izquierda que aquí nombramos no cuestionaron esta política, pero tampoco propusieron una línea diferente a la de la mayoría. Ninguno de estos partidos, aprovechando su ubicación nacional, fue capaz de empujar, al menos, la organización del fondo de huelga.

Tampoco pusieron su atención en la organización del recorrido de las escuelas junto a los centenares de compañeros/as que cotidianamente manifestaban su disposición a hacer lo que hiciera falta para sostener la masividad y profundización del conflicto.

Se necesita construir una nueva dirección

No denunciar implacablemente a los responsables de la derrota significa atentar contra la posibilidad de construir una nueva dirección consecuentemente combativa y democrática, tanto a nivel provincial como en términos nacionales; lavándoles las caras a quienes deberían quedar en evidencia frente al conjunto de los trabajadores de la educación.

La peor parte de esta política oportunista se la llevó el PSTu (en el Frente Índigo) cuyos dirigentes se adaptaron total y absolutamente al frente que entregó la huelga. Tan nefasta ha sido la política de este partido, que terminó echándola la culpa a la base, a los activistas y al método de la democracia sindical del fracaso del plan de lucha.

Por eso, cuando la abrumadora mayoría de la seccional capital votaba en asambleas muy grandes a favor de la continuidad y taxativamente en contra del PSTu y de sus aliados, la prensa de este partido decía:

“…un sector más preocupado por destruir a la nueva conducción que en vencer al gobierno, empezó a haber amenazas y amedrentamientos en las asambleas a los compañeros que planteaban y votaban no continuar con la medida, poniendo en riesgo la democracia sindical necesaria para defender nuestra herramienta de lucha” (Avanzada Socialista, número 45 ).

Esta concepción es la misma que reivindica el partido más importante de la corriente internacional (Lit/CI) que forma parte el PSTu argentino, su par brasilero, también llamado PSTu.

Esta organización, que dirige varios sindicatos, entre ellos el metalúrgico de San Pablo Dos Campos, viene de firmar un acta con la patronal de General Motors en la que acepta más de 700 despidos, la rebaja salarial y la flexibilización laboral. Allí también, aunque en portugués, le echaron la culpa a la base por sus “límites” a la hora de resistir.

Por lo expuesto, tenemos el convencimiento de que la izquierda perdió una gran oportunidad de posicionarse como una poderosa alternativa frente a la mayoría de la conducción de ATEN.

A pesar de todo todavía siempre existen posibilidades de revertir el rumbo, mucho más en partidos que pelean por los intereses de la clase trabajadora y no están atados al carro de la burguesía y la burocracia.

Por eso hacemos un llamado a las organizaciones de izquierda que aún se mantienen dentro del FURA a romper políticamente con la mayoría de la conducción para poner en marcha, de manera conjunta, una opción consecuente.

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