martes, 4 de diciembre de 2012

El pueblo quiere saber de qué se trata...



Las elecciones se transformaron en el método elegido por los representantes de los monopolios para mantenerse en el poder y seguir aplicando sus planes de Ajuste, como el que impone Cristina.
Los trabajadores y el pueblo vienen participando en las elecciones, aunque en los hechos, han comenzado a construir otro tipo de democracia, más participativa y “directa”.

Este método explotó durante las asambleas populares del Argentinazo, continuó con las puebladas contra la megaminería y en cada una de las luchas obreras y populares contra el ajuste. La nueva democracia se desarrolla en las asambleas de fábrica y empresa, donde está el “núcleo duro” de la resistencia.

Allí y en cada una de las reuniones realizadas dentro de los vestuarios, a la salida del trabajo, en las casas obreras o a través del “Facebook”, se resolvió el multitudinario Paro Activo Nacional que conmovió las estructuras del poder y a los propios dirigentes que lo “convocaron”…

Ese proceso asambleario actualiza la vieja consigna de los patriotas de 1810 que convocaban a los “Cabildos Abiertos”: “¡El pueblo quiere saber de qué se trata…!” Doscientos años después transitamos otro período de rebelión democrática, en cuyas profundidades se está gestando la segunda independencia.

Los socialistas incentivamos esta dinámica de participación y debate, que forma parte de la ola revolucionaria que recorre al mundo: desde las huelgas y piquetes de los trabajadores europeos, hasta los obreros de Apple en la China, pasando por el Norte del África, América Latina y Estados Unidos.

Queremos que todo el país se transforme en una gran asamblea popular, para que el pueblo vote no solo a sus gobernantes, sino el “modelo” de país que se necesita. Las fábricas, empresas, barrios, colegios y universidades deben ser los recintos en donde funcione este moderno “Cabildo Abierto” para resolver si se continúan aplicando los planes, que en poco tiempo liquidarán las riquezas y los recursos, o rompemos las cadenas del saqueo y la dependencia.

En ese sentido va el reclamo que le hacemos a la CGT de Moyano y al CTA de Micheli, para que convoquen a un Congreso de Delegados de Base, que discuta el Plan de Lucha y un Programa Obrero Alternativo. ¡Las bases tienen que tomar en sus manos la continuidad de la pelea contra el gobierno!

Junto con esto reclamamos otra instancia, prevista por la constitución nacional: una Asamblea Nacional Constituyente, Libre y Soberana, en la cual los diputados constituyentes están habilitados para modificar, o cambiar de cuajo, el conjunto de normas y leyes que regulan el funcionamiento del estado, o sea la Constitución.

De convocarse, propondríamos una reglamentación que amplíe la participación. Para eso la elección debería hacerse mediante un padrón único nacional y un sistema de representación proporcional, que facilite la presencia de todas las fuerzas políticas y sociales, aún las más pequeñas.

También plantearíamos la necesidad de poner en pie un gobierno basado en un régimen de democracia directa. A través de este mecanismo los trabajadores y el pueblo tendrán la facultad de controlar a los gobernantes y de reemplazarlos cada vez que estos no cumplan con sus promesas y obligaciones.

Este gobierno deberá aplicar un plan discutido y votado por la Constituyente, mediante el cual todas las riquezas del país pasen a formar parte del patrimonio del estado, expropiándoselas a las empresas multinacionales, que se están enriqueciendo a costa del saqueo y la liquidación del medio ambiente.

Los habitantes de nuestro país tienen el derecho a discutir si la deuda externa, que cada día es más grande, se sigue pagando o si se usan esos fondos para poner en marcha un plan de obras y servicios para construir escuelas, viviendas, caminos y hospitales.

Los de abajo tienen, en definitiva, el derecho a decidir quienes, de qué manera y al servicio de que planes van a gobernar el país. La Asamblea Constituyente, Libre y Soberana es, hoy por hoy, la medida democrática que permitiría cumplir con esta aspiración democrática.

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