martes, 23 de octubre de 2012

¡Que Moyano y Micheli concreten el Paro Nacional... si así sucede, transformémoslo en Paro Activo!


Que Moyano y Micheli concreten el Paro Nacional que prometieron

“Si en la Argentina existiera una inflación del 25% estallaría todo…” dijo Cristina -en tono desafiante y burlón- durante su visita a la Universidad Harvard, hace menos de un mes. El país no estalló, pero la economía se dirige hacia el precipicio en un escenario de crisis, provocada por las peleas en las alturas y la extensión y radicalización de las luchas obreras y populares.  

Al elenco gubernamental, conformado por una banda que puso los mejores negocios provenientes del saqueo y la entrega en manos de sus amigos, le resulta cada vez más difícil tomar medidas sin que se le abran nuevos frentes de tormenta. Es que la situación mundial los obligó a apurar el ajuste, dinamitando lazos con amplias capas de la población que los votaron y ahora protestan contra cada medida que los perjudica.
 
De las sonrisas sobradoras con las que coronaban sus tropelías cada vez que entregaban una parte del patrimonio, o que salían a defender chorros como Boudou, pasaron a ocultarse, golpeados por la sucesión de bochornos, como el de la fragata Libertad, que continúa retenida por el embargo de acreedores en un puerto de un país gobernado por una dictadura de opereta.

A pesar del cacareado “desendeudamiento”… los aprietan de todas partes para cobrarles y en el año ya destinaron la cuarta parte de las reservas del Banco Central para pagar la Deuda Externa. Esto es tan patético como los intentos de ocultar la quiebra de las provincias y del país dibujando presupuestos y estadísticas, mientras que los intendentes y gobernadores gritan y conspiran para obtener fondos para los gastos corrientes.

El fantasma de la cesación de pagos provinciales no fue agitado por corporaciones “destituyentes”, sino por los gobernadores K de Chaco y Tucumán, cuando el primero -después del escándalo del partido Argentina Brasil, suspendido por falta de luz- no pudo juntar ¡apenas 300 mil dólares! para pagarle a los acreedores. En ese contexto las inversiones han caído un 15%, provocando el mayor retroceso desde 2002.

La resistencia creciente e intensa, encabezada por docentes, estatales, petroleros, portuarios, trabajadores de los ingenios, etc. continúa golpeando al gobierno. Estas luchas obreras, combinadas con los cacerolazos y la inédita rebelión de prefectos y gendarmes, generaron un salto en la crisis, que hizo estallar una feroz interna dentro del oficialismo, donde se multiplican los pases de factura y las renuncias de funcionarios, comandantes y almirantes.

Todo favorece a la concreción del paro nacional que prometieron Moyano y Micheli luego de la movilización a Plaza de Mayo del CTA, los camioneros y la Federación Agraria. Ambos son conscientes de que la situación avanza hacia otro Argentinazo; por eso, además de posicionarse políticamente, están tratando de abrir una válvula de escape, de manera de que los acontecimientos no se les escapen de las manos.

Sin embargo, más allá de las intenciones de estos dos burócratas, que no quieren llevar ninguna lucha hasta el final, sino utilizarlas para sus respectivos proyectos políticos patronales, los luchadores deben aprovechar las circunstancias para meterles presión, exigiéndoles que concreten la medida. Para eso hay que impulsar la realización de asambleas y plenarios de delegados, tanto en los gremios que estos dirigen, como en los que no.

La izquierda tiene que empujar con todo la construcción de este paro nacional, proponiendo la coordinación de las comisiones internas y cuerpos de delegados combativos, para exigir la realización de la jornada de lucha. Y, en el caso de que esto suceda, para transformarla en una Huelga General Activa, con marchas, piquetes y acciones que paralicen los gremios que adhieran, pero también los que no lo hagan.

Además, hay que votar su continuidad en asambleas de fábrica y empresa y en un Congreso Nacional de Delegados de Base de la CGT, el CTA y las organizaciones que salgan a pelear. Esta gran asamblea obrera tiene que asumir la necesidad de terminar con el Plan del Gobierno e imponer las medidas que den respuesta a las reivindicaciones más sentidas.

¡El Paro Nacional no puede esperar! Salgamos a luchar por un aumento salarial de $7000.- al básico, la defensa de los puestos de trabajo, la finalización del saqueo de los recursos y la puesta en marcha de un plan de Obras Públicas (financiado con la plata que va para la deuda externa y los subsidios a los monopolios) que sirva para construir escuelas, hospitales, viviendas, caminos etc.

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