viernes, 28 de septiembre de 2012

El 10 todos a la Plaza de Mayo. ¡Transformemos la jornada en un Paro Activo Nacional!

El 10 de octubre todos contra el Plan de Ajuste y Saqueo de Cristina 

El capital político del kichnerismo se está consumiendo en forma proporcional al aumento de la bronca y las protestas obreras, que van minando la autoridad de la presidenta, sus ministros y gobernadores.

La clase trabajadora, a la vanguardia de la lucha contra las consecuencias de la crisis capitalista mundial, está colocando palos en la rueda del ajuste, empujando a distintos sectores de la burocracia sindical a ponerse al frente de las huelgas y movilizaciones.

El último paro del CTA, el de los camioneros o el acto de Moyano en Plaza de Mayo, sumados al nuevo paro y movilización convocados por ambos sectores para el 10 de octubre, expresan el crecimiento de la bronca contra la carestía, el impuesto al salario, el tope a las asignaciones familiares y los techos para las paritarias.

Las luchas estatales contra los ajustes provinciales desataron la crisis política, que se expresa a través de las peleas con Scioli, la ruptura de De La Sota o la ofensiva K contra Peralta en Santa Cruz. Estas rebeliones por falta de pago de los sueldos o intentos de desdoblar los aguinaldos, agitan el fantasma de un nuevo Argentinazo.

Cada vez más enfrentan las políticas gubernamentales, incluidas las clases medias, como quedó demostrado con el enorme cacerolazo del jueves 13, que provocó un tembladeral político, sorprendiendo a la derecha que gobierna y a la opositora.

Decenas de miles levantaron todo tipo de reclamos. Algunos contra el intento de reelección, la corrupción y la impunidad de los funcionarios, mientras que otros cuestionando las mentiras del INDEC, la inseguridad, la utilización abusiva de la cadena nacional, el impuesto a los salarios, etc.

Esta multitudinaria manifestación en la que predominaron cuentapropistas, asalariados, profesionales y jóvenes en general, fue caracterizada por el oficialismo como una gran “conspiración gorila”, organizada por los representantes más conspicuos de la política nacional. ¡Una maniobra para camuflarse de progresistas…!

Como si fuera progresista modificar la ya funesta ley de ART, denegando en los hechos el reclamo indemnizatorio y autorizando la formación de sociedades de empresarios y sindicalistas que harán fortunas con los sufrimientos obreros. Como fuese nacional y popular “estatizar” una parte de YPF para entregársela a Chevrón.

Como si defender los derechos fuera promover la visita de instructores del Pentágono, que vinieron al país a reinstalar la doctrina de la “seguridad nacional”. ¿Qué clase progresismo es este, que acaba de garantizarle la impunidad a ex agente del Proceso Gerardo Martínez, cuya causa fue archivada por el juez oficialista Lijo?

En el cacerolazo había activistas de la derecha opositora, mientras que varios de sus representantes -como Macri, De Narváez o Binner- intentaron aprovecharlo para llevar agua para sus molinos. Sin embargo, a pesar de eso, la movilización no tuvo un signo reaccionario.

Esta se encuadró dentro del proceso más general de resistencia contra los efectos devastadores del plan económico, que a través del impuesto inflacionario está pegándole duro a amplios sectores, desde la clase obrera más pobre hasta gente mucho más acomodada.

Sin embargo, más allá de analizar los hechos, la izquierda debería preocuparse en disputarle las clases medias al la derecha - al menos de una parte, ganando para eso a la vanguardia de la resistencia, que es la clase trabajadora.

El movimiento obrero debe armarse con un programa que responda a las necesidades del conjunto de la sociedad vapuleada por el ajuste y el autoritarismo K, proponiendo una salida democrática consecuente y un plan económico alternativo que beneficie a las mayorías.

El 10 de octubre es una oportunidad para avanzar en ese sentido, marchando a Plaza de Mayo junto al CTA y la CGT de Moyano. La izquierda debería unirse para impulsar la participación en esa jornada y transformarla en un Paro Activo Nacional contra el Ajuste y el Saqueo.   

Esta unidad tendría que materializarse en una gran columna conjunta que levante las consignas socialistas. Es que la única manera de sacar al país de la crisis es rompiendo con el imperialismo, recuperando las riquezas y poniéndolas al servicio de los trabajadores y el pueblo. 

Por una Asamblea Nacional Constituyente Libre y Soberana


Los diputados y senadores del Frente Para la Victoria han salido a proponer una batería de reformas “democráticas”. Algunas que apuntan a cambiar el Código Civil o determinados artículos de la constitución nacional y otras que plantean la posibilidad de que los pibes de 16 años tengan el derecho a votar.

Los socialistas revolucionarios, que siempre luchamos para que se extiendan los derechos electorales a los pibes e inmigrantes, denunciamos al gobierno por utilizar estas banderas democráticas en función de un plan reaccionario, uno de cuyos ejes pasa por perpetuarse en el poder, imponiendo la re-reelección de Cristina Kirchner.

La presidenta cuenta para eso con el apoyo de la mayoría de los grandes monopolios y bancos extranjeros, ya que para ellos es la garantía de continuidad del actual “modelo” de ajuste y saqueo. Cristina lo expresó muy bien, cuando les dijo que “nunca ganaron tanto como ahora…”

Por todo esto no es ninguna casualidad que junto con estas reformas Cristina haya profundizado su política represiva, atacando brutalmente a las luchas y luchadores de la mano del militar Sergio Berni y las patotas del ex agente de la dictadura Gerardo Martínez.  

El mismo gobierno que reprime salvajemente a los jóvenes luchadores, que deja correr a la policía del “gatillo fácil” y mantiene sin trabajo y educación a millones de chicos, ahora quiere arriarlos como ovejas para eternizarse y mantener el plan económico que los condena a la marginalidad.

Para eso está aceitando los mecanismos del circo electoral, la “democracia” de los millonarios, que son los únicos con poder suficiente para pagar costosas campañas y espacios televisivos. ¡Una de las formas más perversas que adquiere la dictadura de los capitalistas…!

Los socialistas denunciamos esta maniobra del gobierno, que nos tiene acostumbrado a “amagar” con la izquierda pero a “pegar” siempre con la derecha. Todas sus medidas son para garantizarles las ganancias a los monopolios, que explotan a millones y depredan las riquezas del país.  

Los socialistas, que luchamos por una sociedad gobernada por sus trabajadores a través de la democracia directa –mediante asambleas y consejos barriales y fabriles– denunciamos esta estafa “progresista”. Pero también proponemos medidas mucho más democráticas que la mera posibilidad de elegir a nuestros verdugos cada dos años.

Los jóvenes y el conjunto de la población tienen derecho a decidir qué modelo de país hace falta. Si están o no de acuerdo en mantener las cosas como están, viviendo miserablemente, o, como proponemos los revolucionarios: ¡Si las cambiamos totalmente, expropiando a los capitalistas y liberando al país del yugo de la dependencia imperialista!

Ese debate podría desarrollarse en una Asamblea Nacional Constituyente, una instancia que no inventamos los socialistas, sino que está planteada en la propia Constitución. Allí los representantes de los distintos partidos y sectores de la población están obligados a discutir estas cuestiones de fondo, dándole un marco estratégico al próximo gobierno.

Todo el pueblo tendría la posibilidad de elegir si se mantiene el plan de ajuste o se cambia por un Plan Obrero y Popular que estatice los recursos y las grandes empresas para ponerlas a funcionar bajo el control de los trabajadores y el pueblo, construyendo fábricas, viviendas, hospitales y escuelas… Si se sigue pagando la fraudulenta deuda externa o si con esos fondos financiamos un plan de estas características.   

Para acabar con las políticas antidemocráticas y entreguistas e imponer una salida democrática hay que organizarse y pelear. Impulsando reuniones y asambleas en las empresas, universidades, escuelas y barrios, de manera de imponerles a las centrales obreras y los sindicatos una Huelga General, un nuevo Argentinazo que derrote al actual gobierno.

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