lunes, 16 de julio de 2012

Asamblea Constituyente para que el pueblo decida su futuro...


Cristina y sus funcionarios continúan diciéndonos que “estamos bien”. Gastan palabras y recursos para convencernos de que el país “avanza” a pesar de la crisis mundial y de todos los indicadores, que nos hablan de una situación que se puso en sintonía con la crisis de Grecia, España y demás países europeos.

La economía nacional está en pleno retroceso y los precios continúan aumentando. Esta combinación de recesión con inflación configura, desde el punto de vista de cualquier economista, un cóctel verdaderamente explosivo. Estanflación es el nombre que le han puesto los estudiosos a este, el peor de los escenarios para Cristina y los suyos.

Por eso, pesar del verso, desde el gobierno ya están actuando en función de esta realidad –la “única verdad” diría Perón– utilizando el único remedio que conocen tratar de curar este tipo de enfermedades: un ajustazo tremendo.

Este plan significa profundizar la rebaja de los sueldos mediante el impuesto inflacionario y las paritarias en baja, además de despedir a cientos de miles de trabajadores y reventar las conquistas obreras que continúan vigentes. Ya hay miles de despidos y suspensiones y están yendo por el aguinaldo y las conquistas de los docentes y estatales bonaerenses.

El intento de Scioli de imponer el desdoblamiento y la ley “emergencia económica” no solo responde a la interna feroz entre él y Cristina. Es una prueba piloto, que de avanzar, implicará mucho más que la pérdida del poder adquisitivo del aguinaldo.

Sin embargo decenas de miles de estatales y docentes se han puesto en pie de lucha, avanzando en la dirección quienes, para ganar, han recurrido a métodos más que radicalizados, como los piquetes de los Dragones en la Patagonia y los camioneros en La Matanza.

La crisis económica, la división de la burocracia sindical y el ascenso obrero y popular que recorre el país, plantean la perspectiva de la Huelga General y el Argentinazo, única manera de detener el plan de Ajuste, Saqueo y Explotación del gobierno kirchnerista.

Para avanzar en ese sentido hay que hacer asambleas y plenarios de delegados que le exijan e impongan a Moyano y a Micheli un plan de lucha conjunto de la CGT de uno y el CTA del otro, por el salario, los puestos de trabajo y todas las reivindicaciones insatisfechas.

Pero esto solo no alcanzará para revertir la crisis, que de no frenarse llevará a la Argentina a una situación peor que la del 2001. En los lugares de trabajo, los barrios, las universidades y oficinas hay que empezar a discutir cómo hacer, para que esta vez que la crisis no la paguemos los trabajadores, sino aquellos que la han provocado: los grandes empresarios y el imperialismo.

Para eso hay que transformar a la Argentina en una gran asamblea, donde las bases discutan y resuelvan qué hacer con las fábricas, la minería las petroleras y el campo, cómo resolver el problema del desabastecimiento, la inflación, la falta de trabajo, los salarios que no alcanzan, la crisis habitacional, hospitalaria, educacional, etc.

Los obreros, los oficinistas, los campesinos, los pequeños productores agropecuarios, los vecinos y los estudiantes deben decidir de democráticamente qué “modelo” de país hay que construir. Si están de acuerdo en seguir soportando el plan económico dictado por los imperialistas, o rompemos las cadenas de la dependencia, frenando definitivamente el saqueo de los recursos, de manera de poner las enormes riquezas del país al servicio de los que menos tienen.

Las bases tienen que decidir si los dueños de los agro negocios, la minería a cielo abierto y las petroleras continúan enriqueciéndose mediante la imposición de un modelo que destruye la naturaleza, o expropiamos a todos esos parásitos para repartir los campos entre miles de chacareros y poner a la industria minera y petrolera al servicio de la recuperación de la economía nacional.

Para que la mayoría tenga la oportunidad de resolver democráticamente sobre estas y todas las cuestiones que hacen a nuestro futuro, hay que derrotar a quienes amordazan la democracia y aplican el ajuste: al gobierno de Cristina y sus cómplices provinciales y municipales.

Pero para que el próximo Argentinazo haga cierta la consigna del “que se vayan todos”, deberá imponer el mecanismo más democrático que plantea nuestra constitución nacional para discutir y resolver los problemas de fondo, la convocatoria a una Asamblea Constituyente, Libre y Soberana.

El Argentinazo se construirá desde la resistencia, uniendo en una sola pelea a los sectores medios empobrecidos del campo y de la ciudad con el movimiento obrero, la única clase social en condiciones de ponerse al frente de un cambio de fondo, en definitiva, del gobernar al país.

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