viernes, 11 de mayo de 2012

Una gran oportunidad para la izquierda


Cada vez que Cristina Kirchner habla por cadena nacional, además de disfrazar la entrega de nuestros recursos y la soberanía nacional -Malvinas, YPF, minería a cielo abierto, etc.- como si fueran medidas progresistas o de liberación nacional, pone cara de reproche, de manera de advertirle a los trabajadores y demás sectores populares que “moderen” sus reclamos.

Consecuentemente con esta política, que apunta a rebajar los sueldos y a liquidar las conquistas obreras, desde el gobierno se niegan a homologar aumentos salariales que se ubican por encima del techo fijado por ellos mismos. Mientras tanto, los precios continúan subiendo y liquidando el poder adquisitivo de la mayoría de la población. ¡Si no, que alguien nos explique cuál es el techo de la yerba, cuyo precio llegó a equipararse con el de cualquier corte de carne!

Sin embargo las bases no se dejan engañar con las mentiras ni se asustan con las amenazas y la represión. Por eso son miles y miles los que salen a pelear o se preparan para hacerlo. Como los petroleros privados que amenazan con un paro total de actividades, los colectiveros de varias líneas que han salido a cortar las calles y los puentes en defensa de sus fuentes de trabajo o por salarios o los estibadores jubilados de Mar del Plata, que bloquearon el puerto durante días.

A este largo rosario de conflictos se le suman los metalúrgicos, los bancarios, los de la CGT San Lorenzo, los camioneros Dock Sud y Campana, los estatales de Santa Cruz, los pequeños propietarios rurales, etc. Desde abajo se extiende nacionalmente una gran resistencia que amenaza con torcerle el brazo al Plan de Ajuste, Saqueo y Explotación que llevan adelante Cristina y los suyos.

La crisis económica mundial amenaza con incentivar este panorama conflictivo, ya que los monopolios más grandes están aprovechando la situación para devorarse a los más pequeños, provocando peleas en las alturas muy importantes. Estas luchas intestinas se reflejan a nivel del estado y sus administradores, como también en las filas de la burocracia sindical, que congreso de la CGT mediante, está por quebrarse nuevamente, debilitando aun más su poder de policía de las huelgas.

Este es un momento fundamental para que los luchadores más concientes lo aprovechen, organizando todo tipo de reuniones y de asambleas para impulsar -desde abajo- cada una de las luchas reivindicativas, fundamentalmente aquellas que tengan que ver con la recuperación del poder adquisitivo salarial y la defensa de los puestos de trabajo. Para eso hay que apoyarse en la enorme combatividad que están demostrando los trabajadores, una característica crucial de los actuales conflictos.

Esta particularidad se expresa en un proceso riquísimo de radicalización política. Por eso, no es casualidad que el 1 de mayo la izquierda más “dura” -los trotskistas- hayamos ganado la Plaza de Mayo, reventándola con miles de jóvenes trabajadores y estudiantes. Una oportunidad excelente para extender, ampliar y desarrollar con audacia una dirección alternativa, construyéndola alrededor del Frente de Izquierda.

La crisis terminal en que se encuentran los partidos de la oposición patronal y burocrática facilita enormemente el accionar de la izquierda revolucionaria. Sin embargo, para avanzar en ese sentido, las direcciones de los partidos más importantes del FIT -el PO, el PTS e IS- deben romper con las prácticas más mezquinas y sectarias y ponerse a “pensar en grande”. Esa será la única manear de transformar al Frente de Izquierda y a su programa en una herramienta capaz de organizar a miles y miles de luchadores.

La situación del mundo gira hacia la izquierda, como lo demostraron los resultados de últimas las elecciones en Francia y Grecia. La Argentina no está ajena a esta tendencia general. Por esto la gran tarea de los luchadores concientes -además de impulsar las peleas reivindicativas y su centralización- pasa por aprovechar las actuales circunstancias para transformar al Frente de Izquierda en una opción política de masas. 

Desde Convergencia Socialista nos sumamos activa y lealmente a esta tarea fundamental en este momento excepcional.

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