sábado, 5 de mayo de 2012

Cristina amenaza a los trabajadores mientras organiza una nueva entrega del patrimonio nacional y los recursos

Unos segundos después de anunciar la promulgación de la ley de “estatización” de Repsol YPF, Cristina volvió a amenazar a los trabajadores en lucha, mostrando el verdadero rostro –reaccionario– de este gobierno, que mientras posa de nacionalista continúa implementando una política de saqueo y entrega del patrimonio nacional.

La presidenta dijo que "Los trabajadores del petróleo son de los mejores remunerados del país. Les pido a todos los trabajadores, que tienen la inmensa suerte de ser bien remunerados y estar en blanco, que pongan un gran esfuerzo porque no puede la provincia de Santa Cruz, Chubut, Mendoza, Neuquén, perder un solo segundo de extracción de petróleo por conflictos laborales".

Cristina sabe como nadie que la supuesta estatización no resolverá el problema del autoabastecimiento ni bajará los precios de los combustibles, y que tampoco beneficiará a los trabajadores del sector, situación que inevitablemente provocará nuevas acciones de lucha de los combativos petroleros, quienes han demostrado que saben pelear por sus derechos.

El gobierno necesita obreros mansos porque tiene que garantizar la puesta en marcha de la nueva “sociedad anónima abierta a los capitales extranjeros y nacionales”, gente que para invertir reclama “rentabilidad”. Como Exxon, Chevron o Total, algunas de las grandes multinacionales entrevistadas por De Vido y Axel Kiciloff durante estos días.

Otra muestra de las intenciones antiobreras y antinacionales del oficialismo es la designación por parte de Cristina del nuevo mandamás de YPF: un empleado del monopolio petrolero francés Schlumberger, el ingeniero en pétroleo Miguel Matías Galuccio. Este concheto millonario de 44 años cumplió sus labores durante los últimos cinco años en las oficinas de dicha empresa en Londres.

Pero además Galuccio está íntimamente ligado a los negocios y negociados del poder. En 1994 y 1997 fue el responsable de la Unidad de Negocios YPF en los pozos de Las Heras/Los Perales cuando Néstor gobernaba Santa Cruz. Fue llevado allí por su amigo Luis Ayestaran, presidente de Epsur, empresa petrolera de Lázaro Baéz, amigo del ex presidente. Esa firma se reparte el dominio de las 14 áreas de producción de hidrocarburos de la provincia K con Cristóbal López.

La izquierda y los luchadores consecuentes tenemos que denunciar estas maniobras del gobierno, que con el apoyo del conjunto de la oposición, sigue aplicando su plan de Ajuste, Saqueo y Explotación. Llamando a los trabajadores y al pueblo, en particular a los petroleros, a luchar por la estatización total de YPF y todas las petroleras –sin pago alguno– para ponerlas a funcionar bajo el control de sus obreros, empleados e ingenieros.

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