miércoles, 16 de noviembre de 2011

Se acabó el verso… Cristina militariza trabajadores

Para encubrir el fracaso de la gestión de los muchachos de La Cámpora en Aerolíneas Argentinas y Austral, el gobierno de Cristina culpó a sus trabajadores por las fallas y cancelaciones en los servicios. Para acallar las voces críticas acaba de firmar un decreto que transfiere a los controladores aéreos a la órbita de la Fuerza Aérea, junto con iniciar gestiones para retirarle la personería al sindicato de técnicos aeronáuticos, APTA.

La “militarización” es comparable a lo realizado por Zapatero en España en diciembre del 2010, cuando a punta de fusil obligó a los controladores a trabajar, bajo amenaza de mandarlos a prisión, apelando a un decreto del General Franco.

Durante la dictadura de Onganía, en 1968, fue creado el Comando de Regiones Aéreas, un organismo militar que asumía el control de la actividad aérea, incorporando a todos los trabajadores y profesionales a la Fuerza Aérea como personal civil, perdiendo de esa manera el derecho a organizarse gremialmente.

Con el gobierno de Menem se privatizaron los aeropuertos y el presupuesto para seguridad se vino en picada, ya que dependía en gran medida de las tasas aéreas, lo que provocó el aumento de accidentes. No es casual que durante este período hayan ocurrido los dos más espectaculares de toda la historia de nuestra aviación civil: el de Austral en 1997 y el de LAPA en 1999.

La cantidad de vidas humanas perdidas, tanto civiles como militares, en accidentes aéreos y la complicidad de la Policía Aeronáutica en el escándalo de las narcovalijas en el vuelo de Southern Winds, hicieron que el gobierno de los Kirchner optara por devolver el control aéreo otra vez a manos civiles.

Antes corrupción militar, ahora corrupción civil

Entre el 2008 y el 2009, el gobierno de los kirchner tomó dos resoluciones trascendentales para la industria aeronáutica: el rescate de Aerolíneas y la creación de la Administración Nacional de Aviación Civil.

Así el estado se apropió dos herramientas que podrían haber servido de estímulo para desarrollar el turismo y el intercambio económico y cultural. Pero como nos tienen acostumbrados desde la Rosada, los grandes anuncios solo sirven para quitarles el negocio a unos para dárselos a otros, los socios-amigos del kirchnerismo, especialistas en cambiar nombres y caras para que nada cambie.

Bajo la pésima administración de Mariano Recalde, Aerolíneas acumuló una deuda de 2100 millones de dólares con el estado. Con ese dinero se podría comprar la brasileña TAM, con todos sus aviones, rutas y edificios.

Este es el nudo de la cuestión, el que vienen denunciando los pilotos y los mecánicos desde sus sindicatos en sendas cartas públicas. Para desprestigiar a los trabajadores, el gobierno acusó a los sindicatos de medidas encubiertas, cuando la corrupción, falta de inversión, mantenimiento y radares modernos son las causas reales que generan el caos en la operación aeronáutica

Cristina contra los trabajadores

Si hay algo más grave que el dinero que se han robado o el pésimo servicio que sufren los pasajeros, es el tinte represor que tienen las medidas del gobierno para frenar la denuncia obrera, echando mano a medidas que fueron utilizadas históricamente por la dictadura.

Utilizando un decreto de la dictadura del ´76, Cristina devuelve a los controladores a la Fuerza Aérea, ilegalizando su organización. Justo ahora, cuando después de más de cuarenta años volvieron a parar a mediados del año pasado, el gobierno de los “nacionales y populares” les quita el derecho a manifestarse…

Además de esto Cristina le propuso a Carlos Tomada que iniciara las gestiones para retirarle la personería gremial a APTA, una línea que de concretarse cambiaría drásticamente los derechos de los trabajadores en nuestro país

Este gobierno, que se atribuye el título de defensor de los derechos humanos, se está convirtiendo en el enemigo más acérrimo de los trabajadores, y en este caso también de los usuarios. Sin la atenta vigilancia de los mecánicos, despachantes y torreros ¿quién cuidará de la seguridad? ¿ quién dará la voz de alerta cuando los intereses políticos y económicos pongan en riesgo las vidas de los pasajeros?

Perseguir a los que luchan: la prioridad de los K

Nuestro país conoce una larga historia de militarizaciones de establecimientos y fábricas para amedrentar a los trabajadores. Ya sea con gobiernos de facto o civiles, este recurso fue utilizado cada vez que los obreros luchaban y hacían saltar por los aires los planes de saqueo y corrupción de los poderosos.

Debemos hacerle frente a esta política represiva y antidemocrática, apoyando a los técnicos y a su sindicato; una pelea que tiene que ir en sintonía con la que se está llevando adelante contra la criminalización de la protesta, la persecución a los luchadores y por la libertad de los presos políticos, Olivera, Karina Germano y Oñate.

El miércoles 23 es una buena oportunidad para avanzar en ese sentido marchando con las organizaciones que pusieron en pie una amplísima comisión antirrrepresiva en la reunión que se realizó el 31 de octubre en el hotel Bauen.

Si se organiza un frente que incluya a las organizaciones obreras, políticas y sociales que son perseguidas por enfrentar las políticas de los Kirchner, lograremos frenar esta escalada gubernamental y ubicarnos en una excelente posición para organizar la contraofensiva, uniendo y coordinando las luchas con el objetivo de acabar con el ajuste y la represión kirchnerista.

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