viernes, 15 de julio de 2011

Peguémosle a Cristina con la izquierda

A casi una semana de conocidos los resultados de los comicios, los ecos de la derrota del gobierno en suelo porteño aun siguen sonando. No se deben, precisamente, al revuelo que causaron los comentarios de Aníbal Fernándezy Fito Páez, sino al duro golpe que sufrió el kirchnerismo. Es que Cristina y su séquito no pudieron cosechar la cantidad de votos necesarios para levantar la imagen de su gobierno, cada vez más cuestionado.

Los kirchneristas se jugaron a hacer una buena elección, de manera de tener chances para la segunda vuelta, apoyándose en el envión que les tendría que haber dado el aumento del consumo y el trabajo de cooptación que realizaron durante años sobre los organismos de derechos humanos, los artistas y los intelectuales.

Sin embargo la inflación, el aumento de los servicios y el impuesto a las ganancias, que no dan respiro, pesaron mucho más, licuando el poder adquisitivo de los asalariados y los cuentapropistas que los tienen por clientela. Por todo esto gran parte de los trabajadores y sectores medios expresaron su bronca utilizando a Macri como ariete contra Cristina.

Tampoco el gobierno pudo capitalizar su perfil de defensor de los derechos humanos, ya que muchos ciudadanos de Buenos Aires todavía recuerdan la golpiza que la Federal, hace pocas semanas, le propinó a los docents de Santa Cruz frente al despacho del mismísimo candidato a vicejefe de Filmus, el Ministro de Trabajo Carlos Tomada.

Ni que hablar del operativo policial conjunto que provocó tres muertes en el Indoamericano o la militarización de la zona sur de capital, que acaba de ser motorizada por la ministra Nilda Garré. Para colmo, uno de los ases de espadas del oficialismo, Hebe de Bonafini, cayó en desgracia embarrada hasta el cogote por la corrupción. Los negociados de las madres son tan escandalosos, que Schoklender no sabe ya donde esconder yates, aviones y ferraris.

Estos hechos, a los que podríamos incluirles la connivencia del kirchnerismo con lo más podrido de la burocracia sindical, marcaron la diferencia de votos entre Macri y Filmus, una situación que no cambia para nada el carácter reaccionario del actual jefe de gobierno porteño, pero que para los votantes, en contraste con el kirchnerismo, terminó representando el mal “menor”.

Lamentablemente, a pesar de las intenciones del electorado que lo votó, Macri no hará nada diferente de lo que hace Cristina, ya que gobernará para defender prácticamente los mismos intereses, los de las multinacionales que están saqueando el país y explotando a los trabajadores y el pueblo.

En ese sentido, la mejor manera de aprovechar las próximas elecciones primarias, no será votando por el menos malo, sino apoyando a la única opción que se propone cambiar las cosas de verdad, la lista del Frente de Izquierda, que debido a la nueva ley electoral kirchnerista, sino supera el techo proscriptivo del 1.5% de los votos, corre el riesgo de no llegar a Octubre.

El gobierno sabe que la izquierda, a pesar de los escasos votos que por ahora obtiene, será tarde o temprano la única alternativa posible frente a la crisis, razón por la cual necesita ocultarla.

Para frenar semejante atropello el FIT precisa del apoyo de miles de trabajadores y de todas aquellas personas que, aún no adhiriendo a su programa, estén dispuestas a impedir que se proscriba a las minorías. Desde Convergencia Socialista llamamos a sumar fuerzas para avanzar en esta tarea tan importante.

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