miércoles, 6 de julio de 2011

La profundización del modelo… represivo

En la ciudad de Las Heras, en la provincia de Néstor y Cristina -Santa Cruz- el gobierno de Peralta ha desatado una feroz cacería de activistas y dirigentes petroleros. Estos compañeros venían de obtener un importante triunfo salarial y derrotar a la burocracia pro patronal de su sindicato, tal como lo explicamos en El trabajador Nº 5.

Los trabajadores, después de levantar la toma de instalaciones petroleras, acordando con la patronal un pliego de reclamos, volvieron a la actividad confiando en los acuerdos. Sin embargo el gobernador kirchnerista aprovechó la desmovilización para sitiar la ciudad de Las Heras con cientos de policías y gendarmes, transformándola en un verdadero campo de concentración. Durante el operativo detuvieron al trabajador José Acosta y aún están buscando a otros compañeros.

Lo sucedido en Las Heras no es casual, ya que se encuentra en sintonía con la decisión de la ministra Garré de movilizar efectivos de la gendarmería y la prefectura al sur de la Capital Federal. En esa región no se encuentran los delincuentes más “difíciles” sino los pobladores más humildes de la Ciudad de Buenos Aires.

Los peores criminales están en los edificios que circundan la Casa Rosada, los ministerios y secretarías de estado, desde los cuales se implementan los planes que les permiten a los monopolios robarse la mayoría de las enormes riquezas del país o hacer negocios fraudulentos con las partidas presupuestarias y los subsidios que brinda el estado. El caso Schoklender es lo suficientemente ilustrativo para evitar tener que abundar en ejemplos.

El resto de los delincuentes que asolan nuestro territorio viven en los countrys del conurbano o en los modernos edificios de la ciudad de Buenos Aires, donde además de no ser requeridos por la justicia y las fuerzas represivas, cuentan con modernos escuadrones de “vigilantes” privados que custodian sus cuantiosos bienes, producidos a través de la superexplotación de millones de trabajadores.

Los empresarios que viven del narcotráfico, la trata de blancas, los desarmaderos de coches, las estafas de guante blanco y la venta de armas para el mercado negro no viven en las zonas más pobres de la ciudad o del Gran Buenos Aires, sino en los mismos barrios privados en que viven los empresarios que lucran con la explotación de millones de trabajadores precarizados.

La intención de Cristina es amedrentar a la clase obrera y al pueblo, para frenar las luchas salariales y reivindicativas que crecen y se multiplican, en la medida en que avanza el plan de ajuste y la inflación. En vez de aumentar los sueldos, darle trabajo a todos los que no lo tienen, garantizar educación y salud pública de excelencia y satisfacer las demandas de vivienda, el gobierno pretende militarizar las barriadas, preparándose para reprimir los grandes enfrentamientos que se aproximan.

Estos dos ejemplos, separados por miles de kilómetros, son la muestra de cual es el verdadero “modelo” que pretende profundizar el kirchnerismo: garantizar, mediante la fuerza, la continuidad del saqueo de los recursos naturales y la explotación de la clase obrera y el pueblo para continuar engrosando las jugosísimas ganancias de sus amigos corruptos y los monopolios imperialistas.

Aunque con estas medidas Cristina intente demostrar fortaleza, está desnudando su profunda debilidad, ya que cada día que pasa está perdiendo aliados importantes que la ayudaban a mantener la gobernabilidad y credibilidad social. Independientemente del resultado electoral, que tendrá más que ver con la crisis de la oposición patronal que con la fuerza del oficialismo, la presidenta está recorriendo los últimos tramos de un camino que otros ya han transitado, pretendiendo reemplazar el apoyo popular por la fuerza del aparato estatal, como De La Rua o Duhalde. ¡Seguramente encontrará el mismo final!

La izquierda y los luchadores deben convocar a enfrentar unitariamente estas políticas, impulsando las luchas, rodeándolas de solidaridad para que triunfen y proponiendo la defensa de las libertades públicas que pisotea el gobierno. Pero además, poniéndose a la cabeza de la organización de los piquetes de defensa para proteger a los activistas y a los conflictos del accionar de las fuerzas policiales, la gendarmería y las patotas.




No hay comentarios: