sábado, 23 de julio de 2011

El fantasma de la crisis golpea al proceso electoral

Cuando en 2008 quebraron en cadena una serie de bancos yankis y europeos, los gobiernos imperialistas entraron en pánico ante el inminente descalabro de la economía capitalista mundial. Bush primero, después Barak Obama, Ángela Merkel y Nicolas Sarkozy se pusieron a la cabeza del salvataje del capital financiero endeudando a sus estados y obligando al resto de los países a hacer lo mismo.

Para costear semejante desembolso de dinero, los estados tomaron préstamos de los mismos bancos a quienes les habían dado el dinero ¡Y a tasas usurarias! Estos bancos, con el FMI a la cabeza, son los que ahora están presionando a los gobiernos de todo el mundo para que apliquen planes de ajuste brutales, con recortes de los presupuestos y millones de despidos en el sector público.

Pero la ofensiva de los ajustadores está siendo enfrentada con dureza por los trabajadores, estudiantes y demás sectores populares, que no se resignan a ser nuevamente la variable de ajuste, encabezando una oleada de luchas que no tiene precedentes en la historia moderna.

Con movilizaciones, huelgas, piquetes y todo tipo de acciones de protesta, los pobres del mundo están jaqueando a los gobiernos de los principales países, que se encuentran desconcertados frente a semejante ascenso. Como consecuencia de esta situación, la crisis se prepara para dar otro enorme salto, transformándose en un verdadero tsunami, que barrerá todos los mercados, especialmente los mas pequeños como el argentino.

Esto sucederá a pesar de los discursos y las intenciones de Cristina Kirchner, quien durante todo este tiempo se la ha pasado asegurando que nuestro país no sufrirá la crisis debido al blindaje que le otorgaría el actual plan económico comandado por Amado Boudou. Tan segura está la presidenta de esta situación que incluso se puso a darle consejos a otros países.

Sin embargo las recetas “infalibles” de Cristina ya se esta agotando, razón por la cual pronto la Argentina se emparejará con el resto del mundo. Esto es así porque ni el dinero del ANSES ni las exportaciones, millones y millones con los que están fomentando el consumo y subsidiando a los grandes empresarios, alcanzan para blindar al país de la debacle económica mundial.

La situación va para el lado de Europa porque ya están en situación de riesgo los fondos del Banco Central, que es el dinero con el que se mantiene la paridad cambiaria. Con estos recursos se está pagando la deuda externa, cuyos vencimientos del año próximo son altísimos. En ese contexto la industria no crece porque los costos de producción son cada vez más grandes y la inflación y encarecimiento energético por falta de inversión desalientan la producción local.

Las dos terceras partes de nuestras exportaciones dependen de Brasil y China, cuya industria está orientada a abastecer los mercados europeos y estadounidense. Si el mundo entra en recesión, cosa más que probable, nuestra modesta producción de soja y automóviles no tendrá donde ubicarse.

Esta situación, cada vez más complicada, es el motor que provoca la división de los distintos sectores de la burguesía y la clase media, que están saliendo a enfrentar al gobierno después de haber disfrutado la “plata dulce” que les facilitó la superexplotación obrera y la favorable coyuntura económica mundial. Es que la torta, que venía creciendo a grandes pasos entre los años 2003 a 2008, se está achicando abruptamente y dejará en la quiebra a más de uno.

Las elecciones reflejan distorsionadamente estos conflictos y contradicciones, como sucedió en la Capital, donde fue derrotado el candidato oficialista Filmus. Algo parecido parece que acontecerá en Santa Fe, donde el candidato de Cristina en vez de pelear por el primer lugar, mira con preocupación por sobre sus hombros el crecimiento de Miguel Del Sel, del PRO, aparentemente en condiciones de disputarle el segundo puesto.

Los distintos candidatos patronales para las elecciones presidenciales, incluida la propia Cristina, se están preparando para profundizar el ajuste que ya viene aplicando el gobierno Kirchnerista. Esta es la única carta que les queda en el mazo a los burgueses para jugar, so pena de ver como se derrumban las ganancias acumuladas durante los últimos ocho años.

Pero si la crisis todavía no llegó con todo a nuestro país, poniéndolo en sintonía con el resto del mundo, lo que sí se ha instalado aquí desde hace rato es el enorme ascenso de las luchas obreras y populares, que crecerá y se radicalizará en la medida en que los de arriba pretendan ajustar las tuercas de la economía. Por eso el futuro es más que propicio para que los de abajo derroten los planes de saqueo, ajuste y explotación de los de arriba.

Las próximas elecciones primarias son una buena oportunidad para avanzar en ese sentido, votando por el Frente de la Izquierda y los Trabajadores. El FIT es el único que sector que además de apoyar todas las luchas, levanta un programa capaz de de resolver la crisis capitalista, el programa de los socialistas.

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