domingo, 8 de mayo de 2011

El Frente de Izquierda debe impulsar la pelea contra el ajuste apoyando las luchas, impulsando su unificación y proponiendo respuestas políticas a la crisis capitalista

A medida que se acortan los plazos electorales y que el gobierno de Kristina se encamina hacia la reelección, la situación política se asemeja a un espectáculo grotesco, en el cual sus actores principales (aquellos que vienen garantizando el saqueo del país y la superexplotación obrera) se preparan para continuar protagonizando la misma obra.

Mientras por un lado algunos candidatos a ocupar el papel protagónico, como Macri y Pino, ya han abandonado la pelea empujados por las encuestas, por el otro viejos defensores de la “gobernabilidad” capitalista, como Alfonsín, Carrió y Duhalde, arman y desarman acuerdos tratando de ganar cierta fuerza frente al poderío electoral de Cristina y los suyos.

Esta situación envalentonó a los funcionarios kirchneristas, los capo mafias que están al frente de las intendencias bonaerenses, los burócratas de la CGT de Moyano y la CTA de Yaski, que festejan el triunfo por anticipado, sabiendo la escasa simpatía que generan las distintas variantes de la oposición patronal.

Sin embargo mientras los de arriba disfrutan de esta nueva versión de la “plata dulce”, generada por los dólares provenientes de las exportaciones de cereales y el saqueo, la situación comenzó a cambiar allí donde las cosas parecían estar controladas por la burocracia sindical peronista, en las bases obreras, que salieron a pelear decididamente.

Esta situación plantea una gran oportunidad para el Frente de Izquierda, el único sector capaz de responder positivamente a las demandas de la clase trabajadora, que está ganando protagonismo a través de luchas cada vez más masivas y radicalizadas. Las asambleas, piquetes y huelgas están haciendo saltar por los aires una parte fundamental del actual plan económico, el “impuesto” inflacionario, medida que cuenta con el apoyo de todos los candidatos patronales.

Después de que los aceiteros y trabajadores de la CGT San Lorenzo conquistaran básicos de $5000.- y $4000.- (entre diciembre y enero) el gobierno, las patronales y Moyano cerraron filas para frenar los reclamos, acordando un tope del 24%. Pero los petroleros echaron por tierra este pacto antiobrero, desacatando la conciliación obligatoria y realizando un durísimo paro por tiempo indeterminado.

Con la huelga y sus piquetes impusieron el pliego de reclamos y la destitución de la cúpula traidora del sindicato, mostrándole al resto del movimiento obrero que el camino para triunfar es el de la rebelión. Idéntico protagonismo tuvieron las bases del pescado en Mar del Plata, que cumpliendo una huelga por tiempo indeterminado con bloqueo a las empresas, consiguieron un aumento superior al tope previsto.

Otro tanto lograron los choferes de la 60 mediante tres días de paros y cortes, como también los ferroviarios del Sarmiento, que sólo con amenazar obtuvieron un 37% y $5.000.- de inicial. Los docentes de la provincia de Santa Cruz mantienen una huelga heroica de casi 40 días con bloqueos de los pozos de petróleo, enfrentando la conciliación obligatoria, los ataques de la patota kirchnerista y los intentos de judicializar el conflicto.

A estos se le sumaron los judiciales bonaerenses que vienen parando desde hace casi dos meses por el 27% y el pase a planta, los trabajadores de las envasadoras de garrafas y estatales de Neuquén, los de la salud y el personal de seguridad de las petroleras de Santa Cruz. Mientras tanto se preparan para acoplarse los de Comercio, Alimentación, Metalúrgicos y Bancarios, cuyos dirigentes, presionados por la base, se vieron obligados a exigir porcentajes superiores al 30%.

Hasta Hugo Moyano tuvo que moverse. Los camioneros que transportan combustible le impusieron medidas de lucha con paros y bloqueos, conquistando de esa manera un plus del 5%, que se sumará al magro 24% firmado por el líder de la CGT. ¡La ruptura del techo en el sector que supuestamente “controla” el mentor del tope salarial, marca una tendencia hacia la generalización de los conflictos obreros!

El Frente de Izquierda tiene que volcarse con todo a las luchas obreras

Este es el marco más propicio para desarrollar la campaña electoral del Frente de Izquierda, ya que sólo la izquierda levanta un programa favorable a los trabajadores y el pueblo en lucha. Solo la izquierda propone romper las cadenas de la dependencia para poner los recursos del país en manos del único sector interesado en transformar la Argentina y distribuir equitativamente sus riquezas, la clase obrera.

Los candidatos y militantes del Frente tenemos que volcarnos con todo a apoyar las luchas e impulsar las asambleas, proponiendo la convocatoria de plenarios de delegados que voten la unificación de los conflictos mediante un Paro Nacional por un aumento de salarios igual al costo de la canasta familiar para todos, el blanqueo de todos los puestos de trabajo, el cese de la precarización laboral, el pase a planta y demás reivindicaciones insatisfechas.

El Frente de Izquierda debe proponer en las reuniones de activistas y asambleas que se pelee por la imposición de medidas políticas y económicas que eviten la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, como el congelamiento de los precios o la cláusula “gatillo”, de manera que se aumenten los sueldos cada vez que suben los precios.

Debemos promover el control obrero de la producción, la distribución y comercialización de todas las ramas de la producción que tengan directa relación con las condiciones de vida de la clase obrera y sectores populares. Los trabajadores deben saber cuánto, cómo y a qué costos se produce, para así poder garantizar el abastecimiento y el control efectivo de los precios.

El suministro de carne barata, pan, leche, combustible y demás artículos de primera necesidad se logrará imponiendo el monopolio estatal del comercio exterior y la expropiación bajo control obrero de las grandes explotaciones agrícolas, los frigoríficos, las cadenas de supermercados y todas las empresas que se opongan a estas medidas.

Desde el Frente de Izquierda tenemos que propagandizar la reestatizacion de las privatizadas para ponerlas en manos de sus trabajadores. Las empresas y el plan de obras públicas que habrá que poner en marcha para resolver los problemas habitacionales, falta de hospitales y de escuelas, tendrán que ser financiadas con impuestos a las grandes fortunas y empresas y el desconocimiento de los pagos de la deuda externa.

El Frente debe convocar a continuar el camino de la movilización que impuso la cárcel a Pedraza y la autodefensa obrera y popular para defender las luchas y los luchadores, ya que las patotas continúan actuando, como lo demostraron pegándole a los docentes de Santa Cruz o “apretando” a los originarios en la 9 de Julio. Las asambleas obreras deben incorporar en sus demandas la exigencia del cese de la criminalización de la protesta, el desprocesamiento de los luchadores/as perseguidos/as por la justicia y la libertad de los presos políticos.

Si nos ubicamos a la cabeza de los conflictos obreros y populares, proponiendo estos planteamientos y todas las medidas que forman parte del bagaje político y programático que los revolucionarios venimos sosteniendo durante estos últimos años, podremos transformar al Frente de Izquierda y los Trabajadores en una fuerte alternativa frente a los candidatos del gobierno y la oposición de derecha y centroizquierda.

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