sábado, 5 de marzo de 2016

Asambleas, coordinadoras y piquetes para preparar el Argentinazo contra Macri


Luego de la firma del acuerdo entre los negociadores de Macri y los agentes de los “fondos buitres” más exigentes, el juez yanqui Griesa fijó la fecha del 14 de abril como límite para que el estado argentino les pague la deuda a estos piratas del siglo XXI.

Los buitres se embolsarán entre diez y quince veces más que lo que invirtieron originalmente. Para garantizar semejante estafa, el gobierno debió tomar un préstamo de 11.000 millones de dólares a través de un grupo liderado por la tristemente célebre banca Morgan.

Como todo préstamo imperialista, este tampoco es gratuito. Para pagarlo el ministerio de economía emitirá una serie de bonos por un valor de 15.000 millones, una friolera de dólares que solo fue superada por México en 1996, cuando emitió bonos por 16.000 millones de la misma moneda.

Según confirmó el periódico Financial Times, el interés que pagará la Argentina por el mismo rondará el 8%, una cifra tremenda si se la compara con los intereses que hasta hace muy poco venían abonando otros países en el mercado internacional del dinero.

Sin contar con el “viento de cola” que tuvieron Néstor y Cristina -gracias al aumento de los precios internacionales de las materias primas por el ascenso de la economía China-Macri deberá pagar la deuda con la receta más tradicional: el ajuste contra la clase obrera.

Para eso se jugarán a profundizar las políticas que ya venía aplicando Cristina durante el final de su mandato, como la rebaja salarial por la vía del impuesto inflacionario y las paritarias a la baja, los despidos masivos y la flexibilización laboral.

Sin embargo, a diferencia de 2001 que encontró a la clase trabajadora desarticulada, la situación del movimiento obrero es distinta, porque viene de protagonizar grandes luchas triunfantes, en las que ha mostrado su disposición a “no volver a los 90”.

Esta realidad se expresó con los paros nacionales de las centrales sindicales, los combativos piquetes de la izquierda en el marco de esas jornadas, las emblemáticas huelgas de aceiteros, la 60 y Cresta Roja o las primeras respuestas de los estatales a los despidos.

La marcha realizada por decenas de miles de laburantes a la Plaza de Mayo el pasado 24 de febrero fue una demostración de que existen condiciones excepcionales para derrotar el ajuste de Macri.

En este contexto favorable para la resistencia, la tarea de los luchadores pasar por impulsar asambleas de base que les exijan e impongan a las conducciones sindicales medidas de lucha parciales en sus respectivos gremios y el paro nacional o plan de lucha.

Esta orientación práctica e inmediata debe combinarse -tanto en el discurso como en los hechos- con la construcción paciente y sistemática de la Huelga General que hará falta para acabar con el plan de ajuste y el gobierno que lo aplica.

Para que este nuevo Argentinazo resulte favorable a los de abajo deberá apoyarse en las herramientas más democráticas que han sabido poner en pie  los trabajadores a lo largo de su riquísima historia: las asambleas populares y las coordinadoras de base.

Si el movimiento obrero es capaz de construir estos organismos no solo podrá derrotar a Macri, sino que contará con instituciones novedosas desde las cuales tendrá la oportunidad de discutir, resolver e imponer una salida propia a la crisis capitalista.



jueves, 17 de diciembre de 2015

Preparar la huelga general y las puebladas para acabar con el ajuste de Macri


Macri viene de anunciar, Decreto de Necesidad y Urgencia mediante, la eliminación de las retenciones para las exportaciones de trigo y maíz, junto con una reducción de cinco puntos para la soja.
Esta medida, que reportará millones de dólares para los grandes productores sojeros, no afectará demasiado  a quienes siembran trigo, maíz y otros cereales, porque representan un porcentaje mínimo de la producción.
Tampoco beneficiará a los pequeños productores, que perderán mucho más de lo poco que ganarán debido a los aumentos de las máquinas y semillas, la caída de los precios internacionales de las materias primas  o comodities, la inflación y la devaluación.
Por estas razones, las medidas del gobierno no harán más que incentivar el proceso de concentración de la riqueza agrícola y ganadera, que gracias a Néstor y Cristina ya provocó la quiebra de miles de chacareros y empresarios medianos del sector.
La otra disposición que va en sintonía con la rebaja de las retenciones es la liquidación, aunque a medias y en plazos, del “cepo cambiario”, que llevará el dólar oficial a un valor entre los 14 y los 15 pesos.
Esta devaluación, que conlleva otra pérdida del poder adquisitivo de los salarios, será sostenido con un “colchón de dólares” provenientes de préstamos otorgados por entidades financieras internacionales y del adelanto de la liquidación de los granos, a razón de unos 330 millones de dólares diarios.
Los dueños de los grandes pooles sojeros recibirán a cambio de este “préstamo”, no solo el premio de la liberalización de las retenciones, sino la posibilidad de vender sus comodities con un dólar mucho más alto que el actual.
Macri, a decretazo limpio
Estas decisiones económicas, que aumentarán significativamente la ya exorbitante deuda nacional, le darían cierto aire y tiempo a Macri como para jugarse a imponer otras otros decretazos antiobreros y antipopulares durante las próximas semanas, aprovechando el receso parlamentario y las fiestas.
La “frutilla del postre” de la torta de los “decretos de necesidad y urgencia” fue la designación de los dos ministros de la Corte Suprema -Rosatti y Rozenkrantz-, que provocó la ira de Margarita Stolbizer, Julio Cobos, Gil Lavedra y un grupo importante de aliados de la UCR.
Quienes no hicieron demasiado para enfrentar esta política fueron los ex funcionarios y actuales legisladores del Frente Para la Victoria y del partido de Massa, que a pesar de sus críticas formales la dejaron pasar, demostrando la existencia de un pacto para facilitar el ajustazo.
Por esto mismo, la reunión de gobernadores convocada por Macri contó con la presencia de su totalidad, o sea los 24, entre ellos la mismísima Alicia Kirchner, que no desentonó con el resto a la hora de “dialogar amablemente” con el presidente y su comitiva.
Un sector del justicialismo encabezado por el gobernador de Salta Urtubey -que promueve la realización de elecciones internas dentro del peronismo- se inscribe en una línea mucho más colaboracionista que la del resto.
Sus dirigentes más encumbrados ni siquiera criticaron los primeros pasos antidemocráticos y ajustadores del macrismo. Algunos, como el ex gobernador Puerta -próximo embajador en España- directamente se sumaron a la nueva gestión.
Más roces que acuerdos
Más allá de la voluntad acuerdista de buena parte del kirchnerismo, el massismo y las primeras espadas de la burocracia sindical, como Hugo Moyano, la situación no es muy favorable para la concreción de pactos de gobernabilidad duraderos.
En primer lugar, porque la “torta” económica nacional se achicó tanto que lo que primará será una encarnizada pelea entre los monopolios y sus representantes políticos para conservar, aunque sea alguna de sus porciones más significativas.
Este proceso de concentración de la riqueza incentivará los enfrentamientos por el mercado entre los sectores de la burguesía que tiendan a ser desplazados, repercutiendo de manera directa en las filas de la burocracia, cuyos dirigentes trabajan para sus respectivas patronales.
La lucha en las alturas del poder tuvo su primera expresión dentro del oficialismo con el “portazo” pegado por Saenz, que se negó a integrar el ejecutivo, y con las declaraciones de los principales cuadros del radicalismo y la Coalición Cívica que repudiaron la designación por decreto de los jueces.
Esta crisis abierta, que debilita a Macri, va de la mano de otra más potente: la que está desarrollándose en el Frente Para la Victoria, donde varios gobernadores, legisladores e intendentes han salido a cuestionar el liderazgo de Cristina y Máximo Kirchner.
La combinación de ambas crisis provoca y continuará provocando el debilitamiento del régimen democrático burgués, siendo esta una de las razones que obligó a Macri a recurrir a medidas de carácter bonapartista para construir su poder político, que es exiguo y limitadísimo.
Huelga General contra el ajuste y los tarifazos
En este contexto, que incluye un crecimiento exponencial de la bronca contra los decretazos, los aumentos de precios y tarifas o los cortes de luz, la política de los revolucionarios no puede ser otra que la de impulsar la unificación de las luchas a través del Paro Nacional que enfrente y derrote al Plan del Gobierno y los Monopolios.
En ese sentido hay que promover la realización de asambleas de base y plenarios de delegados con mandato que les exijan e impongan a los dirigentes sindicales todo tipo de medidas de acción directa  pelear para exigir un bono o aumento de emergencia que repare lo perdido por la inflación durante estos días y contra los despidos.
Hay que derrotar las políticas de aumento de la productividad que reclamaron los empresarios, quienes quieren dar una vuelta de tuerca en la explotación y despedir a miles para recuperar la “competitividad” que el actual nivel de salarios y combatividad obrera no les garantiza.
Mientras se organiza por abajo y se lo reclama por “arriba” el Paro General, los luchadores/as tienen apoyar decididamente al conflicto obrero más emblemático de la actual situación, el de Cresta Roja, haciendo realidad la consigna de que ¡Si ellos ganan, ganarán todos los que luchan contra el ajuste! 
La marcha del lunes 21 a la Plaza de Mayo, convocada por el cuerpo de delegados y la asamblea de Cresta Roja será una excelente oportunidad para concretar un gran acto de solidaridad obrera al servicio de esta heroica lucha que ya lleva casi dos meses de duración.
Una política democrática consecuente
Los socialistas repudiamos los “decretazos” del gobierno de Macri, denunciándolos como un atropello al funcionamiento de los órganos democrático burgueses que desde el gobierno y la oposición dicen defender.
Un paso, que de profundizarse llevará al cuestionamiento e intento de liquidación de las libertades democráticas que la clase trabajadora y el pueblo ha recuperado después de años de durísimas peleas contra las dictaduras y otros gobiernos.
Sin embargo no podemos caer en una línea de defensa y fortalecimiento de las instituciones del régimen, como han planteado desde el PO y el PTS, cuyos dirigentes salieron a reclamar la “apertura de sesiones extraordinarias”, o sea que funcione esa cueva de bandidos que no resolverá nada.
Si los decretazos ocurrieran en el marco de un avance de la derecha fascista y el retroceso de las luchas, la política del PO y el PTS tendría sustento, ya que habría que defender con uñas y dientes los resquicios más progresivos y democráticos que nos brinda la realidad, como el funcionamiento parlamentario.
Sin embargo todo esto acontece en un período de ascenso y cuestionamiento de buena parte de las masas de esas mismas instituciones, que son vistas como las responsables del ataque contra los derechos, el salario y las conquistas obreras.
Los revolucionarios debemos incentivar ese proceso, jugándonos a socavar los pilares de la institucionalidad capitalista, impulsando la política democrática más consecuente, que hoy por hoy pasa por llamar a la lucha extraparlamentaria, mediante la huelga general y las puebladas, para derrotar el Plan de Ajuste, Saqueo y Represión de Macri.

sábado, 28 de noviembre de 2015

La situación mundial, la caída de Cristina y el nuevo gobierno

Ömer Çelik, uno de los principales voceros del Partido de la Justicia y el Desarrollo turco -el AKP de Erdogan- acaba de declarar que su gobierno tiene la determinación de proveer todo tipo de apoyo a los turcomanos de Siria, “brindándoles la seguridad moral y material que necesitan para enfrentar a sus enemigos”.

Las milicias turcomanas actúan en entre Jarablus y Kobane, con el propósito de impedir que las guerrillas kurdas unifiquen los cantones de Rojava, cerrando cualquier posibilidad de comunicación terrestre entre las tropas del Estado Islámico y sus jefes del estado turco.

En ese lugar las baterías turcas tumbaron a un avión ruso por “violar espacio aéreo durante 17 segundos”. Uno de los pilotos fue rescatado por helicópteros rusos, mientras que el otro fue asesinado por los turcomanos, quienes le dispararon cuando caía en paracaídas.

El principal vocero de la OTAN, Jens Stoltenberg, declaró inmediatamente después de la caída del bombardero ruso que “estamos en solidaridad con Turquía y apoyamos la integridad territorial de nuestro aliado turco”.

¿Por qué hablar de integridad territorial cuando esta cuestión no ha sido mencionada por nadie en medio de las actuales tensiones ruso-turcas? ¿Qué tiene que ver esto con el avión ruso derribado? Aparentemente nada; sin embargo, en la realidad, tiene mucho que ver con los kurdos.

Los guerrilleros de esa nacionalidad -la más grande del mundo sin estado propio- han aprovechado la crisis de los estados nacionales de Medio Oriente y las divisiones en las alturas imperiales para ganar terreno en la región fronteriza entre Siria y Turquía, construyendo sus cantones autónomos.

Este nuevo régimen -el “Confederalismo Democrático”- está creando una dinámica que amenaza el dominio de Erdogan y su banda, ya que millones de kurdos se están transformando en el motor de la rebelión obrera y popular en el interior de Turquía, donde viven más de 20 millones. 

Un ejemplo de esto es lo que sucedió días atrás en la localidad de Silvan -estado de Diyarbakir- donde miles en las calles expulsaron de la ciudad al ejército de Erdogan, organizando en los hechos la primera gran rebelión popular del sudeste turco o Kurdistán Norte.

Más allá de la política reformista de sus conducciones, como el PKK y el HDP, luego de derrotar a ISIS en Kobane los kurdos se convirtieron en uno de los destacamentos de vanguardia del proceso revolucionario que cruza Siria, Irak, Turquía Palestina, Yemen y amenaza con explotar en Irán.

¿Tercera Guerra Mundial?

Todo esto sucede en el marco de lo que varios analistas han caracterizado como “Tercera Guerra Mundial”, ya que los combates entre las potencias -que se tercerizan a través de fuerzas “insurgentes” o “terroristas- han dado un salto de calidad con el derribo de aviones rusos y los atentados suicidas de París, Líbano y Ankara.

Para eso, Estados Unidos apoya a los kurdos y el Ejército “Libre” de Siria; Rusia sostiene a Bashar; Erdogan arma a los turcomanos, ISIS y Barzani; Israel hace lo propio con Al Qaeda; Irán combate desde el Líbano con Hezbolah; Francia, que apoya a ciertas fracciones del FSA, ahora está dispuesta a sostener a Bashar…

En el marco de la tremenda crisis y debilidad del imperialismo yanqui, todos se pelean disputando la hegemonía y el control de un territorio estratégico, no solo por el petróleo sino porque constituye la salida de varios de las principales tuberías de gas hacia Europa, que no tiene producción propia de este insumo vital.

Esta Tercera Guerra no está sucediendo a través de enfrentamientos directos entre los grandes países imperialistas, que están limitados debido a la falta de apoyo entre las masas, pero también porque se amenazan entre sí con las armas atómicas que pueden destruirlos mutuamente.

La existencia objetiva de esta contienda provoca fenómenos parecidos a los que tuvieron lugar en las viejas guerras, como las insurrecciones que condujeron al poder a los bolcheviques en Rusia durante octubre de 1917. La Revolución de Rojava no es más que la ratificación de esa perspectiva.

Los kurdos pueden seguir beneficiándose, ya que la lucha encarnizada entre todos sus enemigos les otorga márgenes de maniobra para continuar extendiendo su “autonomía”, para lo cual ahora podrían contar con el apoyo logístico de Rusia, que para devolverle el golpe a los turcos, estaría dispuesta a proveerles armas y recursos. 

Divisiones y realineamientos

La reunión entre Putin y Hollande para “colaborar” contra ISIS es un producto de esta situación, que divide, debilita y realinea fuerzas. La misma situación que provocó el aumento de las tensiones entre EE.UU., Francia y Bélgica debido a desacuerdos en relación a la política hacia los refugiados.

Obama coincide con Erdogan en la necesidad de sacarse de encima a miles de estos, empujándolos a emigrar hacia Europa; una táctica que también le sirve al presidente de Turquía como carta de negociación de su prometido ingreso como miembro efectivo de la Unión Europea.

Por la otra parte, Hollande y los belgas están haciendo lo imposible para evitar que ingresen nuevas camadas de inmigrantes de Siria e Irak. El atentado de París fue un acontecimiento funcional a esa política… de ahí la total “inoperancia” de los servicios secretos franceses.

Putin acuerda en un sentido con Francia, razón por la cual sostiene una postura un poco más “dura”. Es que los rusos temen que la influencia del Estado Islámico se extienda y fortalezca dentro de las regiones de la ex URSS pobladas por musulmanes, como Chechenia, una región de la cual provienen muchos combatientes de ISIS.

Los turcos tienen un problema parecido, pero de signo inverso, porque la revolución de Rojava se les metió adentro, empujando el ascenso obrero y las explosiones sociales en el sudeste del país, como la rebelión del pueblo de Silvan y otras ciudades en las que están apareciendo asambleas y milicias populares.

Crisis, polarización y radicalización

Los imperialistas se están peleando para quedarse con Siria e Irak, profundizando sus divisiones, una situación que agudiza la crisis económica, desestabiliza a cada uno de sus países y provoca la radicalización del movimiento obrero de todo el planeta.

Esta dinámica empuja el giro a la izquierda de amplios sectores, un proceso que se expresó -entre otros ejemplos- con la derrota del ala conservadora del Partido Laborista inglés, la vuelta al poder de la alianza entre comunistas y socialistas en Portugal luego de 40 años de gobiernos de la derecha y las nuevas huelgas generales en Grecia.

La intensificación de políticas represivas o la creación de bandas fascistas -como ISIS, las patrullas civiles yanquis que custodian la frontera con México, los nazis ucranianos o los parapoliciales mexicanos- son una respuesta, todavía defensiva, para enfrentar este proceso revolucionario.

Esta línea “dura” se combina con acuerdos contrarrevolucionarios entre las potencias, la Iglesia y los gobiernos nacionales, como el 5+1 de Obama e Irán, los pactos entre los yanquis, Castro y el Papa o las actuales conversaciones de Viena, que tienen el propósito de garantizar una salida “transicional” en Siria.

Estas políticas vienen fracasando debido a la situación revolucionaria inédita que vive el mundo, debido a la combinación entre la crisis económica más grande de la historia del capitalismo, la falta de un “mando único” imperialista, el ascenso de las luchas y las profundas divisiones entre los de los representantes de la burguesía.

Esta realidad, que facilita el crecimiento de los revolucionarios, ha pegado varios saltos luego de la caída del Lehman Brothers en 2008, con las huelgas generales en Europa, la derrota sionista en la Franja de Gaza y los triunfos kurdos de Kobane, Tal Abyad y Shengal.

La crisis llegó a la Argentina  

La debacle global provoca ondas expansivas que están golpeando a nuestro país, sumergiéndolo en una gran crisis económica, provocada por la caída de los precios internacionales de los comodities y el cierre de los mercados de China y Brasil.

Esta situación, que se combina con el gran endeudamiento, la desindustrialización del aparato productivo, la debilidad de los mecanismos de contención social -burocracia sindical, partidos políticos, etc.- y el ascenso obrero, terminó con Cristina.

La mayoría de los trabajadores y el pueblo votó a una fracción de la derecha opositora, para castigar a la derecha que gobernó el país durante más de una década, incentivando la explosión de durísimas internas dentro del kirchnerismo.

La derrota electoral del kirchnerismo es el producto –distorsionado- del ascenso de las luchas proletarias, pero también sucedió porque un sector de la burguesía rompió con los K y empujó la construcción de otro tipo de gobierno. 

Esta fracción patronal -que defiende el mismo “modelo semicolonial”- desplazó a los representantes de los sectores burgueses que conducían el aparato estatal, imponiendo a sus propios representantes en los ministerios, secretarías y demás áreas de la nueva gestión encabezada por Macri.

El nuevo ministro de Hacienda, Prat Gay, representa a la Banca Morgan y otras entidades financieras internacionales; el de Energía, Aranguren, a la Shell, de la cual fue su jefe máximo. El Rabino Bergman es un agente de la facción sionista que gobierna Israel.

Como ministro de Agricultura, el ex presidente de Confederaciones Rurales, Ricardo Buryaile, representa a ese sector agropecuario; la nueva ministra de relaciones internaciones, Susana Malcorra, viene de Telecom y el jefe del área de transporte tiene relación con las contratistas que se beneficiaron con la construcción del Metrobus y otros emprendimientos.

El ministro de Ciencia y Tecnología Lino Barañao, que continuará en el cargo que tuvo durante con Néstor y Cristina, representa un hilo de continuidad, porque seguirá defendiendo los intereses de algunos de los monopolios que sostenían a los K, como la proveedora de agrotóxicos Monsanto.

Realineamientos burgueses y burocráticos

Habrá que investigar más a fondo estos reacomodamientos para entender y prever las próximas confrontaciones entre los dueños del poder, que seguramente tendrán sus repercusiones en las filas de la burocracia, que como representante de la burguesía en el movimiento obrero se reubicará detrás de sus respectivos patrones.

Un ejemplo de este movimiento lo constituye el “Momo” Benegas, que se integró al macrismo. Los dirigentes sindicales que comanda y organiza en la UATRE actúan como capataces de los patrones representados por Confederaciones Rurales y otras entidades agropecuarias.

También habrá que estudiar los movimientos de Moyano, que según algunos periodistas estuvo cerca de imponer a su gente en el ministerio de Trabajo. La designación de Triaca -hijo de un burócrata proveniente de los Plásticos, un gremio que nunca estuvo cerca del camionero- es un dato contradictorio con esa posibilidad, que sigue abierta.

Primera crisis de Cambiemos

Los roces interburgueses ya tuvieron su expresión dentro del nuevo gobierno con la abrupta ruptura -“por razones personales”- de uno de los artífices de Cambiemos, el radical Eduardo Sáenz, que habría sido propuesto por el grupo Techint para ocupar la jefatura de gabinete.

La familia Macri, que lidera el grupo SOCMA y compite por la adjudicación de obras públicas con el sponsor de Sáenz, habría vetado esa posibilidad. Otra razón puede ser la “peronización” de Macri y Vidal, que se estarían inclinando a concretar pactos con caudillos políticos y sindicales del PJ para garantizar la “gobernabilidad”.

Más allá de esto, el gobierno de Macri y Michetti nació con mucha debilidad, porque tiene a un 50% de la población que le votó en contra y muy pocos votos a favor: ¡La mayoría de los que los eligieron no votaron sus propuestas, sino en “contra Cristina”!

El nuevo gobierno será más endeble que el anterior porque no tendrá el “viento de cola” de los altos precios internacionales de la soja y deberá ajustar rápidamente, lo cual provocará un salto en las luchas del movimiento obrero, que lo enfrentará con dureza.

La falta de autoridad de la burocracia sindical y las fricciones entre los dueños del poder -tanto oficialistas como opositores- ayudarán a que los trabajadores ganen confianza, se radicalicen y asuman rápidamente la posibilidad de derrotar a sus enemigos de clase.

La izquierda tendrá posibilidades de ganar influencia si se ubica a la altura de las circunstancias, levantando un programa que sirva para construir la Huelga General y el Argentinazo que harán falta para acabar con el ajuste y los nuevos ajustadores. 

La lucha de los obreros de Cresta Roja puede convertirse en un jalón que marque el futuro de las próximas confrontaciones. Lo que pase allí será clave en función de las batallas salariales que tendrán lugar a partir de la apertura de discusiones paritarias del mes de marzo, como la de los docentes.

Los luchadores tenemos que ayudar a construir un escenario favorable para el desarrollo de estos conflictos, concentrando nuestros esfuerzos y militancia en la tarea de garantizar la solidaridad con los obreros de Cresta Roja, asumiendo que ¡Si ellos ganan ganarán todos los que luchan!


lunes, 23 de noviembre de 2015

Cayó el kirchnerismo y asumirá un gobierno más débil para aplicar el ajuste y enfrentar las luchas

Millones de trabajadores y sectores del pueblo pobre utilizaron el “voto castigo”, votando a la lista de Macri para terminar su experiencia con el gobierno de Cristina y compañía. 

Este tipo de opción ya había tenido una de sus expresiones más importantes en octubre, cuando uno de los candidatos más recalcitrantes del kirchnerismo, Aníbal Fernández, perdía la gobernación frente a la ignota candidata de Cambiemos, María Eugenia Vidal.

Por esto, repetimos lo que dijimos en ese momento: “Buena parte de las masas optó por una lista de la derecha opositora para castigar a la derecha que gobierna… lo que no significa ningún giro a la derecha del movimiento de masas.”

Los últimos acontecimientos, que no solo incluyen este resultado electoral, sino las grandes luchas y huelgas generales que tuvieron lugar entre 2014 y 2015, han debilitado al régimen democrático burgués que impera en la Argentina desde la caída de la dictadura.

El hecho fundamental que atestigua este razonamiento es el derrumbe estrepitoso del gobierno, que demagogia y concesiones mediante, garantizó la entrega más escandalosa de la historia argentina a las grandes corporaciones internacionales.

Los Kirchner les abrieron las puertas de par en par a los monopolios, facilitándoles como nadie el saqueo de nuestras enormes riquezas -megaminería, petróleo, pooles sojeros, etc.- además de ser quienes más pagaron en concepto de deudas.

El supuesto gobierno “nacional y popular” abonó cerca de 145 mil millones de dólares a las grandes entidades financieras internacionales, dejando casi 300 mil millones de deuda y la mayoría de las empresas en manos extranjeras.

¡De las 200 grandes compañías que había a mediados de los 90, apenas 56 pertenecían a capitales imperialistas, mientras que ahora llegan al 60%... en una economía en la cual apenas el 15% corresponde a productos industriales!

El gobierno “progresista” entregó Vaca Muerta a Chevron, negándose a hacer pública la letra chica del acuerdo; permitió la contaminación de las aguas por parte de la Barrick Gold, que como otras megamineras se está llevando las riquezas sin ningún control por parte del estado.

El gobierno de los “derechos humanos” promovió al genocida Milani, reprimió a los obreros en la Panamericana y promulgó la Ley Antiterrorista; permitiendo y encubriendo la desaparición de Julio López y los crímenes contra luchadores, como Mariano Ferreyra, Carlos Fuentealba, los Quom o Ángel Verón.

El nuevo gobierno, tan de derecha como el anterior, tratará de profundizar estas políticas de ajuste, saqueo y represión, pero con una debilidad pasmosa, ya que no cuenta con “viento de cola” económico para hacer concesiones ni con la base de apoyo que tenían Néstor y Cristina.

La ausencia de grandes festejos callejeros y el sentimiento de una buena parte del electorado, que optó por Scioli creyendo que era la mejor alternativa “contra Macri”, demuestran que la clase trabajadora y el pueblo no les dieron ningún “cheque en blanco” a los ganadores.

La continuidad de las luchas de Cresta Roja, Bimbo o los vecinos de Merlo -que mantienen la ocupación de sus tierras- también ponen de manifiesto que los/as de abajo no están dispuesto/as a desmovilizarse ni a darle ningún tiempo de “prueba” a la nueva gestión.

El gobierno de Macri se parecerá más al de la Alianza que al del PRO de Ciudad de Buenos Aires, porque a pesar de haber despertado cierta simpatía popular, tuvo que enfrentarse rápidamente con la furia del movimiento de masas, que se lo llevó puesto con el Argentinazo.

Las fuerzas del FIT tienen que ponerse al frente de la resistencia, impulsando las luchas por aumentos reales, contra el impuesto a las ganancias salariales, la defensa de los puestos de trabajo, el 82% para los jubilados y todas las conquistas que negó y aplastó el gobierno “nacional y popular” de Cristina.

La izquierda consecuente tendrá el desafío de organizar a los mejores luchadores y luchadoras, evitando que sean ganados por la seudo izquierda kirchnerista, que ubicándose como “oposición” a Macri, tratará de atar a la vanguardia al carro de la decadente oposición patronal, encarnada por Cristina, Scioli, La Cámpora y compañía.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Macri y Scioli, un monstruo de dos cabezas... voto en blanco

El resultado de las últimas elecciones fue un golpe mortal para el gobierno de Cristina, que a pesar de sus discursos amenazadores se quedó prácticamente sin poder y con la mayoría de sus funcionarios huyendo como ratas del barco que se hundió.

Esto es una buena noticia, ya que se debilitaron los ajustadores que gobiernan y todavía no pudieron hacerse cargo del gobierno los que se preparan para reemplazarlos. ¡Los trabajadores y el pueblo tienen que aprovechar la crisis de sus verdugos para salir con todo a pelear por sus reivindicaciones más sentidas!

Así lo entendieron los vecinos que ocuparon tierras para conseguir -a pesar y en contra de los punteros y mafiosos que lucran con los terrenos- una vivienda digna. Así lo asumieron los trabajadores del Fiorito, que cortaron el Puente Pueyrredón reclamando por el cierre de los servicios.

Es el mismo camino que eligieron los cargadores de pollos tercerizados de la avícola Cresta Roja, que cortaron la Autopista Buenos Aires Cañuelas y los trabajadores municipales de Concepción, en Tucumán, que bloquearon las entradas a la municipalidad para que les respeten su pase a planta permanente.

Mientras se preparan para hacerse cargo de la presidencia, Macri y Scioli ya eligieron de qué lado del mostrador se ubican, apoyando el ajuste y las medidas represivas de Cristina, declarando que “no permitirán piquetes” y anunciando una devaluación de la moneda, lo que significará rebajar brutalmente el poder adquisitivo de los salarios.

¡Hay que seguir el camino de los que ya salieron a enfrentarlos, organizando huelgas, movilizaciones, piquetes y todas las medidas de lucha que sean necesarias para derrotarlos!

Pero además, hay que darles la espalda en la segunda vuelta, para que cuando asuman tengan el menor poder posible. ¡Cada voto en blanco debe ser una trompada contra el ajuste y los ajustadores!

La izquierda, que viene de obtener un gran resultado en las elecciones y es la única fuerza política que está siempre apoyando a los que luchan, debería ponerse al frente de la resistencia, impulsando la coordinación de los conflictos y un gran acto en Plaza de Mayo por el voto en blanco, ubicándose como la única alternativa frente a los candidatos de los monopolios

Desde Convergencia Socialista y otras organizaciones convocamos el próximo jueves 19 a las 18 horas en Avenida de Mayo y Florida, a un acto -con micrófono abierto a los luchadores y el resto de las organizaciones combativas- para llamar a pelear contra el ajuste y votar en Blanco, porque gane quien gane triunfarán los de siempre, los monopolios que están saqueando el país.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

No le regales el voto a Macri, que es lo mismo que Scioli. ¡Castigá a Cristina con la izquierda, votando en BLANCO!

La mayoría del país castigó al gobierno de derecha de Cristina eligiendo a candidatos opositores de derecha, como Macri y Massa, mientras que otros votaron por el Frente de Izquierda.

¡Cómo no darle la espalda, si la inflación continúa destruyendo los salarios, los hospitales y escuelas se caen a pedazos, los despidos se multiplican y los que siguen laburando están condenados a ritmos esclavistas y la pérdida de sus conquistas!

¡Cómo no darle la espalda a quienes endeudaron el país como ningún otro gobierno y regalaron los recursos a las megamineras, los pooles de soja y las grandes petroleras, que no dejan un peso en el país y contaminan las aguas!

¡Cómo no darle la espalda a esta mafia, que se enriqueció con la complicidad de jueces, como Oyarbide, que hacen la “vista gorda” a estos delincuentes y meten presos a ladrones de gallinas!

¡Cómo no darle la espalda a quienes hablan de derechos humanos, pero ordenaron la represión que mató a decenas de luchadores, mantienen las barras que atacan asambleas de base y procesaron a miles por reclamar por sus derechos! 

La segunda vuelta será otra oportunidad para pegarle a Cristina. ¡PERO NO CON MACRI! que se postula para hacer lo mismo que ella y Scioli, como lo anunciaron sus economistas.  

¡Gane quien gane gobernará para los de arriba y perderán los de abajo! La mejor manera castigar al gobierno del ajuste -y a los que se postulan para seguir ajustando- es mediante el VOTO en BLANCO, que es el voto de la izquierda, que estará siempre con las luchas y los luchadores.


lunes, 2 de noviembre de 2015

Voto en blanco contra Scioli y Macri, dos agentes del saqueo

La división internacional del trabajo impuesta por el imperialismo, ubicó a la Argentina en el papel de productora de materia prima, negándole la posibilidad de una gran industrialización.

Esta situación, que comenzó durante la colonización española, continúa en la actualidad a pesar del “relato” nacional y popular de Cristina, que profundizó la Recolonización Imperialista iniciada por Menem.

El caudillo riojana hizo todo lo posible para poner al país en sintonía con la ofensiva “neoliberal” para hacerles pagar la gran crisis económica de los años 80 a los trabajadores y el pueblo.

Las enormes luchas de principios de 2000 obligaron a los dueños del mundo a cambiar a los virreyes neoliberales, como Menem, por otros “nacionales y populares”, ya que las masas echaron a patadas a los primeros.

Así aparecieron los “Socialistas del siglo XXI” y otros engendros parecidos en todo el continente, como Néstor y Cristina, que no solo mantuvieron el “modelo” de primarización de la economía, sino que lo intensificaron.

Para eso aprovecharon el “viento de cola” de China, que gracias al aplastamiento de sus trabajadores en la masacre de Tianamen, se había convertido en una gran fábrica de productos baratos en base al trabajo esclavo de cientos de millones.

La venta a precios altísimos de la soja y otros productos sin valor agregado les permitió otorgar algunas concesiones y adormecer la combatividad de las masas durante algunos años.

Sin embargo, durante todo ese período de “tranquilidad social” y “vacas gordas” el matrimonio presidencial no hizo nada para industrializar el país, sino que dedicó todo su tiempo a consolidar la primarización productiva, acrecentando el endeudamiento y la extranjerización de la economía.

Los Kirchner pasarán a la historia por ser quienes más descaradamente entregaron los recursos a los grandes monopolios -megaminería, petróleo, pooles sojeros, etc.- y quienes más pagaron en concepto de deuda externa.

Este gobierno, que abonó cerca de 145 mil millones de dólares a los grandes bancos, dejó casi 300 mil millones de deuda y la mayoría de las empresas en manos extranjeras.

¡En 1990 existían 200 grandes compañías -56 foráneas- mientras que ahora llegan al 60%... en una economía en la cual apenas el 15% corresponde a productos industriales!

El fin del “mega ciclo” chino, la recesión mundial y la crisis de los principales mercados -China y Brasil- plantea dos caminos. El de Scioli y Macri, que no se plantean romper la vieja “matriz” productiva y el de los socialistas, que nos proponemos conquistar la verdadera independencia nacional.

Por eso, los dos candidatos del balotaje coinciden en la necesidad de “ajustar”, pagar la deuda y pedir nuevos préstamos. ¡Todos sus equipos económicos dicen al unísono que hay que “aprovechar la existencia de “crédito barato” para endeudar nuevamente al país!

¡Si así fuera, los intereses y el monto total de estos nuevos créditos -junto a los viejos- serán pagados con la súper explotación de millones de trabajadores y la desocupación de otros tantos!

Los socialistas proponemos un camino duro y difícil -es cierto- pero mucho más concreto y efectivo: dejar de pagarles las deudas a los usureros y usar esos fondos para poner en marcha un gigantesco plan de obras, que impulse la industrialización nacional y garantice la independencia del país de los grandes centros financieros internacionales.

Los revolucionarios nos proponemos acabar con el saqueo y utilizar los riquísimos recursos que tiene la Argentina para hacer funcionar las fábricas y construir a gran escala miles de escuelas, hospitales, trenes, vías férreas, y viviendas populares.

Todo esto se podrá hacer con el gobierno de los únicos interesados en que se cambie todo de una vez y para siempre: los trabajadores. Mientras tanto, la tarea de los de abajo debe pasar por debilitar a los de arriba para atarles las manos a la aplicación del ajuste.

La campaña por el voto en blanco, propuesta por la mayoría de la izquierda, apunta en esa dirección, ya que si el próximo gobierno asume con la menor cantidad de votos posibles, perderá legitimidad y poder para encarar sus políticas antiobreras y antipopulares.

De esa manera, los luchadores ayudaremos a construir un escenario favorable para las próximas luchas, que deben plantearse una gran tarea: ¡Derrotar a los continuadores del ajuste!


viernes, 30 de octubre de 2015

Mientras Cristina amagaba con la "izquierda"... Scioli continuaba pegando con la derecha

Durante el día de ayer Cristina volvió a utilizar el balcón de la Rosada para arengar a su "tropa", agitando el peligro de la "pérdida" de supuestos avances progresistas que se habrían conquistado durante su mandato.

Mientras tanto, su candidato presidencial -al cual nunca nombró- se reunía con varios de los personajes más reaccionarios del justicialismo, demostrando que nada lo diferencia del empresario Macri.

Dejando de lado cualquier ropaje “nacional y popular”, el actual gobernador de Buenos Aires se mostró junto a varios de los defensores más recalcitrantes de los pooles sojeros, el exterminio de los pueblos originarios y la megaminería.

Cristina tuvo razón cuando dijo que habría que hacer debates con los archivos en la mano, porque si así fuera ella no resistiría ni un minuto, ya que aparecería defendiendo a Cavallo, haciendo negocios con la 1050 o negándose a presentar habeas corpus para los desaparecidos durante la dictadura.

En ese mismo sentido, la imagen de Scioli posando con Juan Manzur -socio del ex gobernador mafioso de Tucumán Alperovich-, Beder Herrera y Gioja -lacayos de la megaminería y la Barrick- y Gildo Insfrán, el gobernador asesino del pueblo Qom y agente de los sojeros… ¡Habla por sí sola!

Macri y Scioli pueden hacer un poco más o un poco menos de demagogia populista. Sin embargo sus discursos y gestos tienen un solo destinatario: los grandes monopolios, a quienes se dirigen para decirles que están disputando entre sí el papel de sirvientes de sus intereses.

Nada bueno vendrá de Macri, como tampoco de Scioli. Por eso, desde la izquierda llamamos a votar en blanco y a preparar la Huelga General que será necesaria para derrotar la profundización del ajuste y el saqueo, que vendrán de la mano de cualquiera de los que triunfe.

martes, 27 de octubre de 2015

¡Por una gran campaña por el voto en blanco! Cuando menos legitimidad tenga el próximo presidente menos poder tendrá para profundizar el ajuste!

“En una elección difícil, donde la gran polarización que hubo deja poco espacio, pudimos convertirnos en la cuarta fuerza política a nivel nacional, hicimos la mejor elección de una fórmula presidencial de izquierda desde 1983 y agregamos una banca a los tres diputados nacionales que ya tenemos en el Congreso.”

“Sumando ambas categorías, son más de un millón de personas que no entraron en el juego del voto útil, y son un millón de apoyos en la izquierda para resistir el ajuste que se viene, gane quien gane la segunda vuelta”, afirmó nuestro candidato a presidente, Nicolás del Caño, a modo de balance de las elecciones del domingo.

En ese mismo sentido, el diputado, Néstor Pitrola, explicó que “el FIT aumentó levemente la votación de las PASO y desplazó a la filomacrista Stolbizer”, destacó la cuarta banca obtenida en el Parlamento, que por el mecanismo de rotación será ocupada 18 meses por Néstor Pitrola (PO), 21 meses por Natalia González (PTS) y los 9 restantes por Mónica Schlotthauer (IS).

Tanto Pitrola como Del Caño ratificaron que la posición del Frente de Izquierda y de los Trabajadores será la de “llamar a votar en blanco”. Desde CS hacemos un llamado a los compañeros y compañeras que votaron al FIT a transformar la lucha por el voto en blanco en una campaña verdaderamente activa.

Hay que ganar las calles para ganar a millones para esta opción, y que cuanto menos legitimidad tenga el próximo presidente más débil será y peor estará a la hora de profundizar el ajuste kirchnerista, cuestión en la que coinciden tanto Scioli como Macri. ¡Los dos pretenden gobernar para los mismos monopolios que les daban las órdenes a Néstor y Cristina!

En ese sentido coincidimos también con las declaraciones de Del Caño, quien al explicar que ambos candidatos son “conservadores y de derecha” afirmó que “De ninguna manera vamos a caer en la trampa del mal menor, así se llegó al gobierno de Fernando de la Rúa y pretenden lo mismo ahora con Scioli”.


lunes, 26 de octubre de 2015

Derrota del gobierno, más crisis en las alturas y avance de la izquierda

La mayoría de los trabajadores y el pueblo le dio la espalda al gobierno, utilizando el “voto castigo”, que tuvo su expresión más espectacular en la provincia de Buenos Aires, donde el candidato más recalcitrante del kirchnerismo -Aníbal Fernández- perdió de manera estrepitosa.

¡Buena parte de las masas, para castigar a la derecha que gobierna, optó por una lista de la derecha opositora! Por esa razón, los socialistas no apoyaremos ni a Macri ni a Scioli en la segunda vuelta o balotaje, sino que llamaremos a votar en blanco, a no votar o a anular el voto.

Sin embargo el resultado no significó un fortalecimiento del régimen, ya que la división de los capitalistas en tres listas atenta contra la consolidación de un “mando único” con autoridad y poder suficientes para consumar la tarea que le reclaman los monopolios: derrotar la resistencia obrera para profundizar un ajuste aun más duro que el actual.

En ese contexto la izquierda hizo una elección muy buena. No solo porque obtuvo un millón de votos para diputados y cerca de 800.000 para presidente, sino principalmente porque la campaña ubicó al FIT como la única fuerza que defiende y continuará defendiendo a los trabajadores. 

En ese sentido, las direcciones del PO, PTS e IS tendrán que transformarlo en algo más que una alternativa electoral: una herramienta que impulse las luchas y se juegue a coordinarlas para construir desde las bases la Huelga General que hará falta para acabar con las políticas antiobreras del próximo gobierno capitalista.

La debilidad de los de arriba y la consolidación del Frente de Izquierda como fuerza nacional constituyen un marco más que propicio para avanzar en ese sentido.

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jueves, 15 de octubre de 2015

El único “voto útil” es para el Frente de Izquierda

Para debilitar a los candidatos del ajuste y contar con diputados que estarán siempre con las luchas y los luchadores

Las grandes empresas y gobiernos que dominan al mundo -principalmente de Estados Unidos- ubicaron a nuestro país en el papel de productor de materia prima barata: soja, trigo, vacas, petróleo, minerales, etc.

Los monopolios internacionales no quieren que Argentina y el resto de los países del “Tercer Mundo” contemos con grandes industrias nacionales, porque si así fuera seríamos independientes de los monopolios internacionales.

A pesar de sus discursos “nacionales y populares” Néstor y Cristina mantuvieron ese “modelo” de producción, profundizando el proceso de Recolonización nacional y entrega de los recursos a los empresarios extranjeros, que comenzó Menem durante los 90.

Aprovechando los buenos precios internacionales de la soja, los Kirchner hicieron algunas concesiones al pueblo durante algunos años, de manera de esconder el saqueo fenomenal de las riquezas que estaban perpetrando -y continúan- las compañías megamineras, las petroleras y los sojeros.

Mientras tanto, el gobierno, que ya pagó más de 145 mil millones de dólares, endeudó a la Argentina en más 300 mil millones y dejó el 70% de las grandes empresas en manos extranjeras sin haber creado una sola industria nacional.

Ahora, que se acabaron los buenos precios de la soja y los principales compradores del país -China y Brasil- entraron en crisis, los economistas de Scioli, Macri y Massa, coinciden en que “ajustarán” y pagarán religiosamente las deudas contraídas.

Con un país desindustrializado, dependiente de los monopolios y una deuda exorbitante, esto significa que los que pagarán el costo del ajuste y los intereses de los préstamos internacionales serán los trabajadores y el pueblo. ¡Como siempre… para beneficiar a los ricos!

Para esto bajarán los sueldos mediante el impuesto más jodido de todos, que es la inflación, despedirán a miles de obreros, harán trabajar el triple a los que tengan la “suerte” de seguir laburando y continuarán entregando las riquezas a la voracidad de los monopolios.

El “modelo” de los Kirchner, que es el mismo de Scioli, Macri y Massa, es el de la Barrick Gold, el monopolio canadiense que se está robando los minerales de San Juan dinamitando las montañas y contaminando las aguas de los ríos. ¡Si continúan gobernando nos dejarán sin nada!

Que la crisis la paguen los ricos, que la produjeron

Los socialistas estamos en contra de que la crisis la continúen pagando los de abajo ¡Deben pagarla los ricos, que son los que la produjeron! Para eso hay que dejar de pagar la deuda a los usureros y usar esos fondos para poner en marcha un plan de obras que impulse una verdadera industrialización.

Hay que parar el saqueo y utilizar las enormes riquezas que existen en Argentina para hacer funcionar las fábricas y construir miles de escuelas, hospitales, trenes, vías férreas, y viviendas populares.

Las grandes empresas productivas y de servicios tienen que ser nacionalizadas –bajo control de sus propios trabajadores- y puestas a funcionar en función de este plan.  

No habrá ninguna manera de lograr la independencia sin controlar las finanzas, para lo cual habrá que expropiar y nacionalizar todas las entidades financieras, que también deben ser controladas por sus empleados.

Votar al FIT y enfrentar el ajuste

La gran tarea de los luchadores tiene que ser la de unificar las luchas contra el ajuste que están aplicando y el que se viene, mediante una gran huelga general y un nuevo Argentinazo.

¡Hay que acabar con los planes al servicio de los monopolios e imponer una salida al servicio de los trabajadores y el pueblo, conquistando la Independencia Nacional!

Llamamos a votar al Frente de Izquierda para avanzar en ese sentido, debilitando a los candidatos del ajuste -oficialistas y opositores- y para contar con muchos diputados y diputadas como Nicolás del Caño y Myriam Bregman, que estén junto a las luchas y los luchadores.

Convocamos a defender el voto junto a -Convergencia Socialista- porque el único “voto útil” es el que va para los candidatos y candidatas de la izquierda… ¡Los/as únicos/as que estarán con nosotros/as cuando salgamos a pelear contra el ajuste y los ajustadores!


martes, 13 de octubre de 2015

Scioli, Macri, Massa, Stolbizer y Rodríguez Saa: los candidatos de la Recolonización Capitalista

La división internacional del trabajo impuesta por el imperialismo, ubicó a la Argentina y demás países latinoamericanos en el papel de simples productores de materia prima, negándoles la posibilidad de una gran industrialización de sus economías.

Esta situación, que comenzó durante la colonización española, continúa en la actualidad muy a pesar del “relato” nacional y popular de Cristina y compañía, quienes profundizaron el proceso de Recolonización iniciado por Menem en los 90.

El caudillo riojana hizo todo lo posible para poner al país en sintonía con la ofensiva “neoliberal” -que en otras regiones llevaron adelante Fujimori, Collor de Mello y compañía- con el propósito de hacerles pagar la gran crisis económica de los 80 a los trabajadores y el pueblo.

Las enormes luchas de fines de los 90 y principios de 2000 obligaron a los dueños del mundo a cambiar a estos virreyes neoliberales por otros “nacionales y populares”, ya que las masas echaron a patadas a los primeros, reclamando la satisfacción de sus reivindicaciones más elementales.

De esa manera aparecieron los “Socialistas del siglo XXI” en Venezuela y otros engendros parecidos en el resto del continente, como el gobierno de Néstor y Cristina, que no solo mantuvieron el “modelo” de primarización de la economía nacional, sino que lo profundizaron.

Para avanzar en ese sentido, aprovecharon el “viento de cola” proveniente de China, que gracias al aplastamiento de sus trabajadores en la masacre de la Plaza Tianamen, se había convertido en una gran fábrica de productos baratos en base al trabajo semi esclavo de cientos de millones de chinos y chinas.

La venta a precios altísimos de la soja y otros productos sin valor agregado de por medio, les permitió otorgar algunas concesiones y adormecer la combatividad de las masas durante algunos años, haciéndoles creer que estaban cambiando el viejo “modelo” semicolonial por otro mucho más avanzado.

Sin embargo, durante todo ese período de cierta “tranquilidad social” y “vacas gordas” el matrimonio presidencial no hizo absolutamente nada para industrializar el país, sino que dedicó todo su tiempo a la tarea de intensificar la primarización productiva, acrecentar el endeudamiento y extranjerizar la economía.

Los Kirchner pasarán a la historia por ser quienes más descaradamente entregaron los recursos al saqueo voraz de los grandes monopolios -megaminería, petróleo, pooles sojeros, etc.- un proceso que significó un verdadero salto de calidad en la Recolonización Nacional que durante los 90 había comenzado Carlos Menem.

Contra el Capitalismo: ¡Socialismo!

Este gobierno, que pagó más de 145 mil millones de dólares, dejó casi 300 mil millones de deuda y la mayoría de las empresas en manos extranjeras: ¡En 1990 existían 200 grandes compañías -56 eran foráneas- mientras que ahora llegan al 60%... en una economía en la que apenas el 15% corresponde a productos industriales!

El fin del “mega ciclo” chino, la recesión mundial y la crisis de los principales mercados -China y Brasil- plantea dos caminos. El primero es el propuesto por Scioli, Macri y Massa, quienes no se plantean romper la vieja “matriz” productiva impuesta por la división internacional del trabajo que beneficia a los grandes imperialismos.

Para estos personajes, que tampoco se proponen acabar con la dependencia -recuperando el control de los recursos y las empresas estratégicas- habrá que “ajustar”, pagar la deuda y pedir nuevos préstamos. Por eso, todos sus economistas coinciden en la necesidad de “aprovechar la existencia de “crédito barato” para salir a endeudarse.

¡Como siempre, los intereses y el monto total de los nuevos y los viejos empréstitos serán pagados con la super explotación de millones de trabajadores y la desocupación de otros tantos!

La receta de los socialistas comienza por conquistar la Independencia Nacional mediante el gobierno de los únicos interesados en lograrlo, sus trabajadores, dejando de pagarles la deuda a los usureros y utilizando esos fondos para poner en marcha un plan de obras que impulse la industrialización nacional.

Los revolucionarios nos proponemos acabar con el saqueo y utilizar los enormes recursos que tiene el país para hacer funcionar las fábricas y construir a gran escala miles de escuelas, hospitales, trenes, vías férreas, y viviendas populares.

Las grandes empresas y entidades financieras deben ser puestas a funcionar en base a este plan, luego de su nacionalización bajo control de sus propios trabajadores. En definitiva, la “receta” de los socialistas no es otra que terminar con el sistema capitalista y reemplazarlo por el Socialismo.

Votar al FIT y enfrentar a los continuadores de la Recolonización

Desde CS tenemos diferencias con los tres partidos del FIT -PO, PTS e IS- ya que centran sus respectivas campañas y la agitación política general en el llamamiento a votarlos, para ganar bancas dentro del parlamento burgués y fortalecer sus tareas parlamentarias.

Con la importancia que esto tiene, no utilizan las tribunas y los spots televisivos para decirles a las masas que sus puestos legislativos solo servirán de nada sino se usan para impulsar el único método que tiene la clase trabajadora para ganar o defender sus conquistas: ¡La acción directa!

Al no hacerlo y tampoco agitar, sistemática y permanentemente, la perspectiva de un gobierno obrero que inicie el camino hacia el Socialismo, desde el PO, PTS e IS alientan -en los hechos- la posibilidad de reformar a un sistema que no tiene cura y que debe ser tumbado de manera revolucionaria.

A pesar de estos límites -que se expresaron en el debate presidencial- formamos parte del Frente de Izquierda, ya que consideramos que la obtención de cientos de miles de votos fortalecerá el proceso de ruptura con los partidos capitalistas -por izquierda- que están llevando adelante amplios sectores de la población.

La conquista de nuevas bancas significará, también, la posibilidad de contar con diputados y diputadas -como Nicolás del Caño y Myriam Bregman- que acompañarán las luchas obreras y populares en las próximas grandes batallas contra la profundización de la Recolonización Capitalista.

Desde esta ubicación convocamos a votar a los candidatos y candidatas del Frente de Izquierda, a fiscalizar el próximo 25 de octubre junto con nuestros compañeros y compañeras y a ingresar a las filas de nuestra organización.


viernes, 25 de septiembre de 2015

Luego del derrame de cianuro en San Juan: Cristina, Scioli, Macri y Massa defendiendo a la Barrick Gold

El domingo 13 de septiembre se rompió una cañería que conduce cianuro en las instalaciones de la mina Veladero, situada en las altas cumbres sanjuaninas, contaminando el río Taguas.

Apenas sucedió este hecho, la empresa Barrick, dueña de la mina, salió a declarar que  las versiones acerca del derrame eran “infundadas”. Este comunicado fue refutado a las pocas horas por la justicia provincial, que corroboró la existencia de un proceso de derrame y contaminación.

Ni lerdo ni perezoso, el gobernador kirchnerista y sirviente de la Barrick, José Luis Gioja, ganó los medios para minimizar el hecho declarando que había sido una “contingencia técnica… cosas que pueden llegar a pasar”.

En el mismo sentido que Gioja, el Secretario de Gestión Ambiental y Control Minero, Marcelo Ghiglione, luego de admitir que “el material salió del valle de lixiviación y fue hacia el rió Taguas” también lo relativizó, diciendo que “rápidamente se diluyó y actualmente el problema está solucionado”.

Ghiglione agregó después que “No hay peligro para la población, se puede tomar agua en todos lados, y estamos haciendo los controles pertinentes para que no vuelva a pasar. Esto fue una falla mecánica, posiblemente de fabricación”.

Sin embargo los vecinos de Jachal no confiaron en las declaraciones de la empresa y los funcionarios del gobierno y se movilizaron de manera multitudinaria para repudiar lo ocurrido y reclamar el corte del suministro de agua y la suspensión de las clases.

Tan grande fue la presión que el juez Oritja dio lugar a un amparo presentado por vecinos, suspendiendo las actividades en la mina por algunos días “a fin de constatar las condiciones de seguridad de los procedimientos de explotación que tengan relación con los hechos puestos en conocimiento”.

Sin embargo, a los pocos días ese mismo juez levantó la suspensión, asegurando que “de acuerdo a las investigaciones… todo indica que ha sido un error humano en virtud de una decisión tomada en forma inconsulta por personal de la empresa".

Esta hipótesis es una justificación judicial tendiente a legitimar la explotación minera a “cielo abierto”, que debería prohibirse por ley, como ya lo han hecho varios estados europeos, ya que comprobaron que esta práctica empresarial destruye el medio ambiente.

Esto es una muestra de la política de Cristina y sus laderos, que con tal de engordar las ganancias de los monopolios imperialistas, no tienen ningún inconveniente en destruir regiones enteras del país, enfermando o directamente a una parte de sus pobladores.

El escritor Eduardo Galeano escribió en su libro “Las venas abiertas de América Latina”, acerca del genocidio perpetrado por los imperialistas españoles para saquear las riquezas naturales de nuestro continente, como la plata del cerro Potosí, el oro de México o el algodón brasilero.

Hoy serían necesarios varios volúmenes para describir la forma en que estos modernos virreyes “nacionales y populares” -Cristina, Evo, Correa, Dilma y demás- entregan los recursos a la voracidad de las megamineras, los pooles de siembra y otros monopolios extractivistas.

Scioli con Gioja y la Barrick 

Siendo consecuente con el mandato que le otorgaron Cristina y los monopolios que sostienen al gobierno nacional, el candidato presidencial del Frente Para la Victoria, Daniel Scioli, visitó ayer la provincia de San Juan para hacer campaña y apoyar a su gobernador.

El candidato kirchnerista se pronunció así durante su participación en el Encuentro Regional Cuyo del Acuerdo Nacional para el Desarrollo, desde cuyas tribunas hizo referencia al derrame de cianuro, asegurando que “el Estado demostró que no está ausente” y que en San Juan “se ha trabajado con responsabilidad”.

“Las autoridades judiciales han levantado la medida de frenar el trabajo de la empresa con la verificación de que la situación no advertía riesgos…” “Es necesario seguir adelante. Lo que se ha hecho nos marcó el camino de trabajar con responsabilidad para que podamos seguir industrializando cada vez más esta actividad”.

No dejando dudas acerca del lado del mostrador en el que se ubica el probable sucesor de Cristina, advirtió que “el mundo va a reclamar cada vez más minerales y tenemos que seguir organizándonos, seguir trabajando, con nuestras universidades, con las empresas…” (fuente: Noticias Terra)

Por todo esto, votar a Scioli significa apoyar la política del actual gobierno nacional, basada en la entrega de las grandes riquezas del país a los grandes monopolios, que se llevan todo y no dejan más que hambre, miseria, desocupación y liquidación del medio ambiente.

Scioli con Macri, Massa y la Barrick 

La contaminación de las aguas de San Juan conmovió al país, obligando a todos los sectores a pronunciarse de una u otra manera. Los políticos y jueces del oficialismo apoyaron la continuidad de la megaminería, minimizando lo sucedido y echándole la culpa a un supuesto “error humano”.

Mientras tanto, Macri y Massa, que se presentan como “opositores”, no dijeron nada al respecto; demostrando que actúan como los viejos luchadores de Titanes en el Ring, que para la tribuna se peleaban con dureza, pero cuando terminaba el show cobraban en la misma ventanilla.

Esa ventanilla no es otra que la de los monopolios, que apoyan a Cristina -que les garantiza jugosas ganancias- pero mañana no tendrán ningún problema en sostener a otros gobernantes, siempre y cuando continúen aplicando estos mismos planes económicos y sociales.

Por esa misma razón, el miércoles 26 de agosto los jefes de la Barrick y de otras grandes empresas organizaron una conferencia en el Alvear Palace Hotel -denominada “Council of the Américas”- invitando para que expongan sus “ideas económicas”, tanto a Scioli, como a Macri y a Massa.

El encuentro fue preparado, entre otros, por la Cámara Argentina de Comercio y el auspicio de Argencon, Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Asociación de Bancos Públicos y Privados de la República Argentina (ABAPPRA), Asociación de Bancos Argentinos (ADEBA), Asociación Empresaria Argentina (AEA), Bolsa de Comercio de Buenos Aires (BCBA), Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (AmCham), Endeavor Argentina (EA), Sector Privado de las Américas (SPA) y Unión Industrial Argentina (UIA).

En ese foro de “ladrones de guante blanco” los candidatos de las principales fuerzas patronales expusieron sus programas económicos, comprometiéndose en primer lugar a garantizar la presencia en el país y la “rentabilidad” de los grandes bancos y las compañías extractivistas, como la Barrick.

Irónicamente, este evento tuvo lugar diez años después del “rechazo” al ALCA realizado en Mar del Plata por el entonces presidente Néstor Kirchner, que como suelen hacer los demagogos atacó al imperialismo en los discursos pero nunca en los hechos.

Los socialistas repudiamos a estos lacayos, poniéndonos del lado de la lucha del pueblo San Juan contra la megaminería y el gobierno cipayo de Gioja, Cristina y Scioli, impulsando todas las acciones de solidaridad que hagan falta para expulsar a la Barrick Gold y otros depredadores.

Para combatir y derrotar al gobierno del saqueo y a quienes se preparan para reemplazarlo, hay que organizar un nuevo Argentinazo que los eche a patadas e imponga el único gobierno capaz de preservar la naturaleza y distribuir equitativa y sustentablemente los productos del trabajo colectivo: el de los obreros y el pueblo, que comience el camino al Socialismo.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Unirse y coordinar por abajo para enfrentar a los continuadores del ajuste...

El crecimiento económico de Argentina entre 2002 y 2011 fue el más grande de la historia, tanto que si entre 1990 y 2001 el producto bruto por cabeza -a precios corrientes- aumentó el 66%, entre 2002 y 2011 creció la friolera del 347%.

Esto no tuvo que ver con los aciertos de tal o cual economista, sino por la conjunción de factores originados en otras regiones del mundo, como la compra de materias primas por parte de China, el crecimiento de Brasil y las tasas negativas de interés.

A todo esto habría que agregarle algunas circunstancias internas, como el gran avance tecnológico que se desarrolló en la producción de commodities -principalmente de la soja- que permitió elevar considerablemente su productividad.

La industria agropecuaria terminó siendo de alta complejidad, con maquinarias sofisticadas, drones y semillas genéticamente modificadas; por eso la productividad en la zona núcleo es igual o superior a la de EEUU, cuando 15 años atrás estaba un 20 ó 30% atrás.


A pesar de estos avances, que no ayudaron a industrializar al país, la desaceleración china y la crisis brasilera frenaron el “viento de cola”, sumergiendo a la Argentina en un proceso crítico similar al de las otras economías sudamericanas productoras de commodities.  

El probable aumento de las tasas de interés de la Reserva Federal yanqui transformará la situación en calamitosa. Todos los pronósticos apuntan hacia allí, razón por la cual los futuros ministros de economía se preparan para ajustar en consecuencia.

En ese sentido estos seguirán el camino del presidente “nacional y popular” del Ecuador Correa, quien debido a la baja de los precios del petróleo acaba de lanzar un duro plan de ajuste y de someter a su país a una auditoría del Fondo Monetario Internacional.

Cristina está tratando de evitar esta situación, tirando hasta el final del mandato para que las políticas más antipopulares las tengan que aplicar los funcionarios del próximo gobierno, sea este de su palo o pertenezca a la oposición.

Hasta los economistas de Scioli admiten que si en diciembre llegan al gobierno, deberán dejar de lado la demagogia kirchernista y dedicarse a saldar la deuda con los fondos buitres, devaluar la moneda, reducir los gastos sociales y liberar las exportaciones de granos.

La política “expansiva” que viene aplicando Cristina con el propósito de no pagar los costos más duros de la crisis, ha dejado al país con apenas 11.000 millones de dólares de reservas y una inflación altísima que supera el 25%.

Esta situación no podrá revertirse fácilmente, ni siquiera con la entrega a precio vil de varios yacimientos similares a Vaca Muerta, ya que ningún monopolio quiere invertir para la producción, debido al encarecimiento de los costos.

El gobierno y el ajustazo que se vienen

Cualquiera de los presidentes que asuman luego de octubre intentará poner la “casa en regla”, disminuyendo el poder adquisitivo de los salarios, destruyendo empleos, profundizando el saqueo de los recursos y poniéndole al país una bandera de remate.  

Este ataque en regla será respondido con fiereza por el movimiento obrero, que como lo ha demostrado está dispuesto a pelear en serio. Po esto no es casualidad que todos los “presidenciables” hayan privilegiado relacionarse con la “dirigencia sindical peronista”.

Los burócratas no les traerán un solo voto, ya que nadie está tan desprestigiado como ellos. ¡Estos personajes siniestros les resultarán útiles a los empresarios y al gobierno para traicionar las luchas obreras, de manera que pasen los peores planes económicos y sociales!

Sin embargo los trabajadores contarán con la ventaja de que vienen acostumbrándose a pasar por encima de los “cuerpos orgánicos” de esta mafia, discutiendo y decidiendo todo en asambleas democráticas, como sucedió en el gremio de los aceiteros, en Cresta Roja y la 60.

Nos encaminamos hacia un proceso electoral en el que habrá que apuntalar las candidaturas del FIT, jugándonos a conquistar más votos que en las PASO para obtener nuevas bancas al servicio de las luchas y los luchadores.

En ese sentido, la militancia revolucionaria deberá aprovechar la campaña para organizar junto dentro de la izquierda a los mejores activistas obreros, preparándolos para enfrentar estos duros golpes que se avecinan con las mejores políticas.


Para derrotar a los continuadores del ajuste serán necesario nuevas huelgas generales y planes de lucha, que serán poderosas si se organizan desde las asambleas democráticas de las bases, las coordinadoras entre los distintos sectores y los piquetes de autodefensa.